13 de noviembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT
  • Benjamín López

    La vara verde

    La objetividad no existe pero sí la honestidad al informar y opinar. En eso creo desde que me dedico a este bendito oficio del periodismo desde hace más de 20 años. Y eso trato de aplicar en este blog. Si les apetece, pasen y lean.

El PSOE planea la guerra sucia contra Rajoy para dinamitar los sondeos

Sánchez no dudará en usar todas las armas a su alcance.

Sánchez no dudará en usar todas las armas a su alcance.

No estamos aún en campaña y el PSOE ya ha llamado ladrón a Rajoy. Así, tal cual. La presión sobre Sánchez es muy grande y el socialista no va a dudar en utilizar golpes bajos contra Rajoy.

El PSOE ha comenzado a dar muestras de sus intenciones de cara a la campaña electoral con alusiones un tanto barriobajeras a Mariano Rajoy. César Luena, el número dos de Ferraz, ha desenvainado la navaja para atacar al candidato del PP con graves acusaciones y es de esperar que ya no la guarde hasta el 20-D. “Rajoy ha sido uno más de los del PP que se han repartido el botín” ha dicho en la presentación de la campaña de su partido. Así, para abrir boca, no está nada mal acusar de ladrón al presidente del Gobierno.

Desde la lógica de Pedro Sánchez tiene todo el sentido del mundo. Cegado como está por el poder, no le queda otra más que desplegar todas sus armas, hasta la guerra sucia contra su rival. Las encuestas le colocan en una situación imposible, en su partido hay francotiradores apuntándole a la cabeza que esperan el fiasco electoral para apretar el gatillo y él ya ha demostrado que es capaz de cualquier cosa para echar a Rajoy del poder, incluso pactar con independentistas como ERC, antisistemas como la CUP y extremistas bolivarianos como Podemos. Así que si ahora necesita embarrar la campaña, y lo necesita, no se va a parar en barras.

Es más, a medida que se acerque el 20 de diciembre, si no remonta en los sondeos veremos cómo trata de jugar cada vez más sucio. Es cierto que los casos de corrupción son una debilidad del PP y es lógico que la oposición le ataque por ahí. También es normal que ignore sus propios casos, como el de los ERE sin ir más lejos. Pero una cosa es esa y otra es llamar ladrón al presidente del Gobierno.

Pero Sánchez ha demostrado que esa es su predisposición natural. Ya lo demostró hace muy poco cuando se hizo eco y amplificó todo lo que pudo una noticia de El País, desmentida por todas las partes, según la cual Rajoy ofreció a François Hollande relevar a las tropas francesas en Mali y República Centroafricana en el operativo de la lucha antiyihadista. Prefirió creer al periódico antes que al presidente del Gobierno y le faltaron segundos para echarle en cara a Rajoy su deslealtad, ansioso como está por agarrar cualquier clavo ardiente que le permita mantenerse a flote.

Imaginen que cualquier diario publica en los próximos días un presunto caso de corrupción que pueda afectar a algún miembro del PP o del Gobierno. No lo descarten. Hay algunos que le tienen muchas ganas al presidente. Si eso ocurriera, Sánchez comenzaría a salivar sin importarle si la información es cierta o no. Eso, pensaría él, es lo de menos; aquí lo importante es sacar tajada.

No es nada nuevo, por otra parte. Ya en la jornada de reflexión de 2004 el PSOE cruzó todas las líneas rojas con su “pásalo” y sus manifestaciones frente a la sede del PP. No hubo escrúpulos entonces y es bastante probable que tampoco los vaya a haber ahora. La posibilidad de sacar tajada electoral ganó de calle al juego limpio y Zapatero se convirtió en el presidente inesperado. Con esos precedentes nos adentramos en una campaña electoral que, visto lo visto, promete golpes bajos. Sánchez, a pesar del panorama tan sombrío que tiene por delante, no se va a rendir tan fácilmente. Está herido y ya se sabe que un león herido se vuelve mucho más peligroso aún.

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