27 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El prestigioso microbiólogo que hunde a Simón e Illa con un sencillo experimento

Salvador Illa y Fernando Simón, durante una de sus ruedas de prensa.

Salvador Illa y Fernando Simón, durante una de sus ruedas de prensa.

Miles de españoles se contagiaron de coronavirus porque el ministro y su director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias no consideraron necesarias las mascarillas.

Si hay una frase que pasará a la posteridad de las negligencias políticas con resultado de muerte -más de 43.000 fallecidos, en realidad- es la que formuló Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias del Ministerio de Sanidad, el pasado 26 de febrero, cuando el Gobierno de Pedro Sánchez ya sabía por fuentes de la OMS y de la Unión Europea la gravísima amenaza que suponía el coronavirus para nuestro país: "No es necesario que la población use mascarillas".

Cuando dijo esta frase, respaldada en público por el ministro de Sanidad, Salvador Illa, España sólo contaba con 14 casos confirmados de coronavirus -7 veces más de los dos o tres "casos aislados" que vaticinó Simón. Y el 14 de marzo, el Ejecutivo decretaba el estado de alarma que ha tenido a los españoles 3 meses encerrados en sus casas, tan sólo una semana después de eventos masivos como las manifestaciones del 8-M, los infectados ya alcanzaban los 6.332,  con 192 muertos a consecuencias del Covid-19.

 

Posteriormente el Ministerio de Sanidad tuvo que admitir que fue la escasez de mascarillas lo que les llevó a no recomendar su uso, lo que supone un hito más de la larga cadena de errores e irregularidades cometidas por el Ejecutivo de Sánchez durante la pandemia.

 

Un experimento muy revelador

Ahora, un experimento compartido en Twitter por un prestigioso científico de Estados Unidos ahonda en esta negligencia de Illa y Simón, al demostrar lo necesario que hubieran sido las mascarillas para evitar 43.000 muertos y casi 250.000 contagiados.

Se trata de Rich Davis, director del laboratorio de Microbiología de un hospital de Washington, que preparó dos series de cultivo para ilustrar sobre lo efectivas que son las mascarillas cuya función describe de forma muy sencilla: "Bloquean las gotas respiratorias que salen de la boca y la garganta".

Sobre ambos cultivos, primero con mascarilla y después sin ella, efectuó las siguientes acciones tan habituales en los seres humanos: "estornudaba, cantaba, hablaba y tosía".

 

Los resultados son absolutamente reveladores, como muestra la fotografía de ambas series de cultivos. 

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