22 de enero de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Alsasua, ¿cuántos políticos irán a la manifestación de apoyo a las víctimas?

El cuatripartito navarro se ha volcado en auxilio de los agresores de Alsasua, y con él miles de vecinos en una manifestación que ahora tendrá una humilde réplica en favor de las víctimas.

 

 

Pese a vivir en una época tan propicia para sufrir a diario ataques de vergüenza ajena, es difícil imaginar algo que pueda causar más bochorno que la visión del gobierno navarro apoyando el sábado a los agresores de dos guardias civiles y sus novias en un bar de Alsasua.

Allí estaba la alegre muchachada de Bildu, Geroa Bai, Ezquerra-Izquierda y, cómo no, los monaguillos habituales de Podemos, testimoniando una vez más la miseria moral de esa extrema-izquierda totalitaria que no desaprovecha ninguna ocasión para retratarse con los verdugos y despreciar a las víctimas.

Pero ningún desfile tribal, por numerosos que sean los alienados que marchen, puede hacer olvidar lo que ocurrió en Alsasua: cuatro personas, dos mujeres y dos hombres, fueron apaleados por una manada de cobardes, por un grupo de fanáticos enloquecidos, que tocaron a degüello cuando identificaron a los hombres como miembros de la Benemérita.

La jauría

Los detenidos son ocho, aunque según parece fueron muchos más los valientes gudaris que metían la pierna para rematar a los caídos y apuntarse a la gloria de tanta hazaña. Los dos guardias civiles y sus parejas acabaron la noche en el hospital, alguno con el cuerpo malherido y todos con la cabeza inundada por aullidos de odio. Es difícil imaginar lo que puede sentirse cuando te ves rodeado por una jauría sin control que te amenaza a gritos, mientras te cae encima un alud de puñetazos y patadas.

 

El cuatripartito navarro no desaprovecha ninguna ocasión para retratarse con los verdugos y despreciar a las víctimas

 

Las instituciones navarras jamás tuvieron con estas cuatro víctimas un gesto de apoyo, ni un atisbo de piedad. Tampoco ningún colectivo feminista de Navarra se solidarizó con las dos mujeres golpeadas. Pero el sábado pasado miles de personas salieron a la calle para proclamar su apoyo a los agresores y asegurar que lo sucedido era una simple pelea de bar.

Al frente de ellas, los líderes del cuatripartito navarro. De Bildu y sus secuaces, lo extraordinario sería que hubiese sido otra la reacción, pero ¿qué piensa Pablo Iglesias, futuro candidato a la Presidencia del Gobierno de España, de sus camaradas navarros?

¿Y los votantes de Podemos?

O, más bien, ¿qué piensan los votantes de Podemos en el resto de España sobre que sus representantes allí arriba caminen sonrientes del brazo de quienes convierten el linchamiento de unos guardias civiles y sus parejas en una inocente riña de colegio?

Mañana se ha convocado otra manifestación, esta vez en Alsasua y en defensa de los agredidos. Veremos cuántas personas se congregan allí para apoyar a las víctimas. Es más, veremos cuántos políticos de aquí dan la cara y se enfrentan a sus colegas de allí, que el sábado jaleaban a los salvajes.

Serán pocos, unos y otros. Pero nos queda el consuelo de que, al menos, a estos les asistirá la razón y la decencia. A los del sábado en Pamplona sólo les quedará su odio y nuestra náusea.

 

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