19 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Todos los hitos de la cloaca de Podemos que asfixia a Pablo Iglesias

Pablo Iglesias, enojado

Pablo Iglesias, enojado

El líder de Podemos amplía su currículum de escándalos y todos le saltan de golpe con el último de ellos, con mucho dinero iraní de por medio.

 

 

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, vive días de "gloria". No sale de una y se mete en otra, en un bucle infinito de escándalos, sospechas, investigaciones judiciales y espectáculos que han coronado con una revelación periodística de primera línea: su productora recibió más de nueve millones de euros para hacer proselitismo desde Irán.

Que no es para presumir, especialmente cuando el discurso de Podemos se edificó sobre un listón ético y estético que, al parecer, nadie más alcanzaba: sea o no legal, es incompatible presumir de mejores valores que nadie y luego, a la hora de la verdad, tener menos escrúpulos que nadie para poner el cazo y recibir una morterada.

 

 

El tuit del autor de la información que revela el pastizal cobrado por la empresa de Iglesias, ya receptora de muchos fondos públicos directos o indirectos que algún día se pondrán en orden, tienen además una derivada judicial inquietante para Iglesias: el denunciante de la cloaca morada es alguien de dentro, José Manuel Calvente, responsable de los servicios jurídicos del partido hasta que el "Caso Dina" se cruzó en su vida. 

 

 

Y ese nuevo bochorno coincide con otros que hacen más asfixiante el momento para Iglesias, a quien se le amontona el trabajo: a la vez que se conocen sus chanchullos persas, queda clara la opacidad que le protege en asuntos tan sensibles para la opinión pública como la protección de su mansión en Galapagar, quizá el mayor símbolo de su hipocresía: de decir que vivir en chalets es cosa de ricachones que se lo quitan a los pobres; a vivir en uno de los más grandes de la Sierra.

Y como no hay dos sin tres, el negro horizonte de Iglesias se completa con el recordatorio de los derroches de su pareja, Irene Montero, en el Ministerio de Igualdad (epicentro de colocaciones y contratos publicitarios a mansalva) y con el "affaire" con Dina Bousselham, que también está en los juzgados.

 

 

Todo ello conforma un paisaje funesto para Podemos, hundido en las encuestas, observado por los juzgados y con serios problemas de imagen pública que, además, ponen definitivamente fin a su relato: la caja B, las colocaciones, los dineros oscuros y la cloaca son suyos y llevan la firma del macho alfa menos alfa del momento.

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