13 de noviembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT
ADJUNTA AL DIRECTOR ELY DEL VALLE

El vermú del abuelo homenajea el día sagrado de la semana: el domingo

Domingo: el vermú rojo que hace un guiño al pasado.

Domingo: el vermú rojo que hace un guiño al pasado.

La revolución del aperitivo entre los jóvenes de entre 25 y 30 años amenaza con afianzarse. Las marcas reinventan sus productos con filosofías que van más allá del consumo de alcohol.

La bebida del aperitivo recupera sus señas de identidad para impulsar nuevos hábitos sociales entre su legión de adeptos. La tradición marcó el domingo, después de misa para los religiosos, como el momento de consumir el vermú junto a una tapa que incluía una representación de las típicas conservas españolas: aceitunas, boquerones, mejillones, anchoas...

Aunque los tiempos cambian, la pasión por los vinos macerados con extractos de raíces, flores, hojas y especias se acentúan. Lo único que se mantiene intacto es el día por excelencia para disfrutar del que llamaron "vino hipocrático" por la leyenda que lo acompaña. Dicen que fue Hipócrates quien, en el siglo V antes de Cristo, experimentó con la receta que después se convertiría en el referente de una generación.

La misma que marca tendencia desde hace unos años al rescatar el malgastado domingo para detener el tiempo y llevar a cabo esos planes con los amigos que en el día a día no tienen cabida. El consumo del vermú tiene un potencial destacado entre personas de 25 a 30 años que han dejado atrás las noches de juerga y reivindican los planes de día. 

La empresa The Water Company quiso homenajear al día de la calma y la despreocupación con una marca de vermú cuyo nombre no deja lugar a dudas: Domingo. Como en todas las casas vermuteras el secreto reside en la cuidada selección de botánicos que le da a cada marca un sabor inconfundible. En el caso de Domingo, la maceración en frío provoca que se respeten mejor los aromas del ajenjo, la genciana, el sauco, el jengibre, el díctamo de creta y la corteza de naranja. 

Desde la marca advierten también que lo suyo es también un homenaje a los bares, que arropan a su manera un sinfín de historias dulces y amargas como las notas que se advierten en un trago de su bebida. La reproducción de la estética de aquellas servilletas de papel míticas, los vasos cortos, el packaging con aires retro y las aceitunas insustituibles completan la experiencia. Solo queda probarlo y gritar...¡larga vida a los domingos!

 

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