09 de diciembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El “gesto” de Sánchez: así está de "pillado" por Junqueras y Torra a la vez

El líder socialista se las prometía felices con el independentismo, pero ha constatado lo que el resto ya sabía: o pasa por su aro, o sufrirá para ser investido. Ésta es la historia.

  

 

La Moncloa y Ferraz viajan por una montaña rusa de convicciones. En las últimas dos semanas, el entorno de Pedro Sánchez ha venido contando con la reelección gracias a la abstención de ERC. Creyeron que bastaba con engatusar a los separatistas con guiños por boca del presidente, como aparcar el compromiso de penalizar los referendos ilegales o cambiar la expresión “crisis de convivencia” por “conflicto político”. Así de fácil lo veían.

Más recientemente, Carmen Calvo buscó incluso blanquear el independentismo bajo la denominación de “la otra izquierda histórica”. Sin embargo, a estas horas nadie da nada por hecho. El voto de ERC tanto puede posarse en el “no” como en la abstención.

El círculo presidencial ya ni siquiera cuenta con la discreción en las negociaciones. El inicio de las conversaciones entre los equipos de PSOE y ERC ha sido un secreto a voces. La difusión de la primera cita el pasado jueves dejó cariacontecidos a los monclovitas.

La nueva vuelta de tuerca del coordinador de Esquerra, Pere Aragonés, con sus exigencias difundidas a bombo y platillo (“gesto” de Sánchez, negociación de “Govern a Gobierno” y fijar un calendario antes de la investidura con garantías de cumplimiento) acabó por romperles la cintura. “Como no tenga guardado Sánchez un as en la manga, difícilmente va a convertir a ERC en su costalero”, me reconocía un diputado socialista que ve el vaso medio vacío.

 

Lo cierto es que la pasada semana personajes muy cercanos al presidente volvieron a contemplar a “las derechas” -así, en plural– como la vía alternativa para formar gabinete. Sí, sí, la abstención del PP además del sí de Cs. Fue algo momentáneo, es verdad.

Enseguida el socialismo oficial volvió a remontar el vuelo tras emplazarse con los republicanos este próximo martes: “Si hay nuevas citas, hay nuevas oportunidades”. Comienza una semana donde los socialistas con cargo pueden creer que están tocando la cima, aunque tengan muchas opciones de terminar en el abismo. Se verá.

 

 

La falta de sincronía entre republicanos catalanes y socialistas es importante. Sánchez tiene prisa. Demasiada, seguramente. Los  secesionistas trasladan que necesitan tiempo para ir del “no” a la “abstención”. Un ministro advertía  en privado: “Moverán ficha en función de su conveniencia en Cataluña”.

Quizá por ello, los más precavidos dentro del equipo del líder socialista marcan en su calendario el mes de enero como el escenario más propio para celebrar la sesión de investidura. Aunque desde el Gobierno no se dé nada por perdido.

La desesperación del sanchismo llega al extremo de no descartar que Sánchez mantenga una conversación telefónica con Quim Torra. Pese al riesgo, lógico, de que parte de la opinión pública española la entienda como una claudicación. Recordemos aquí la “condición imprescindible” fijada por Aragonés para que Esquerra Republicana replantease el voto: “un gesto” del presidente para visualizar su voluntad de acuerdo con Cataluña.

"Esto va a salir"

Pero, cualquier cosa sirve si ablanda al independentismo y desbloquea la investidura. Incluso que el mandatario del PSOE, con todo lo que ha dicho durante la pasada campaña electoral sobre el presidente de la Generalitat y tras haber rechazado dos llamadas suyas, tome la iniciativa y marque su número.

Mientras tanto, el jefe del gabinete del presidente, Iván Redondo, intenta tranquilizar al mundo del dinero en cenas que incluyen a fondos de inversión extranjeros. “Esto va a salir” es uno de sus mensajes-fuerza en esos encuentros. Como no es un ingenuo, hay que suponer que dice lo que le toca. Porque, seguramente, lo más inquietante para sus acompañantes de mesa sea que “esto” pueda salir. 

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