El Levante despierta justo a tiempo en Anoeta

Varios jugadores granotas rodean a Oyarzabal

Varios jugadores granotas rodean a Oyarzabal

Real Sociedad 1 - Levante UD 1. Un providencial remate de Borja Mayoral a falta de diez minutos corrobora el crecimiento levantinista durante el transcurso del choque.



Lastrado por sus constantes imprecisiones en la entrega del cuero, el cuadro granota pasó los primeros 45 minutos a merced de lo que el conjunto donostiarra propusiera. Januzaj y Oyarzabal recibían permanentemente entre líneas para poner en jaque a una zaga levantinista que se veía obligada a intervenir con acierto para minimizar daños. Pese a contar con numerosas bajas, los de Imanol combinaban a su antojo, como así hicieron el propio Mikel Oyarzabal y el lateral Theo Hernández para la que la subida de éste último, huérfana de oposición alguna, encontrara con un simple centro raso la zurda de Januzaj, remachando el belga a placer un 1-0 justo a tenor de los deméritos levantinistas.

Era el minuto 27 y las preocupantes constantes de juego no se disipaban para los visitantes. Ni un acercamiento a puerta cabe apuntar en el haber de un cuadro que no lograba conectar con los de arriba, pagando la falta de profundidad de sus carriles, hoy ocupados por Coke y Luna como parte de una apuesta más defensiva de lo habitual por parte de Paco López.

Flotaba en el ambiente que el Levante, haciendo honor a su bien ganada condición de equipo alegre, iba a estirarse; si bien dicha circunstancia tampoco se produjo en los primeros compases de la reanudación. El punta local Sandro Ramírez pudo casi sentenciar de no haber salido fuera su rosca pegada al palo de Aitor. Prácticamente un cuarto de hora de la reanudación fue necesario que se consumiera para que los granotas reaccionaran.

Y así, por fin, lo harían. La llegada de las primeras opciones a balón parado iba a servir como termómetro. Rochina disponía de una de ellas, ayudado por Rulli en su cerrado lanzamiento de esquina, sin que Mayoral acertara a concretar en el rechace.

A costa de conceder algún contragolpe como el que Aitor desbarató ante, una vez más, Oyarzabal, los levantinistas proseguían con su dominio. A punto estuvo Luna, tras recorte, de culminar una combinación entre Morales y Mayoral poco antes de que Vezo se topara con el palo a centro de Bardhi. Las tornas habían cambiado, y la igualada ya empezaba a mascarse para la inquieta parroquia realista.

Tanto era así, que los locales, pese a que Bautista envío a milímetros del palo lo que pudo ser el 2-0, ya renunciaban a gobernar el encuentro. Las jugadas a balón parado no paraban de aflorar en torno a su marco, siendo ése un contexto del que el Levante ha demostrado saber sacar rédito en los últimos tiempos. Con Rochina fuera del terreno de juego para dar entrada a Roger, Campaña era el encargado de botarlas. Algo que llevaría a cabo, a los 79 minutos, como paso previo a una jugada ensayada. El movimiento de Mayoral a la corta, fuera del área pequeña, le proporcionaba una posibilidad de pase destinada a habilitar al propio ariete madrileño y que éste pusiera las tablas en el marcador.

No sin apuros al verse obligado Aitor a resolver un par de barullos frente a su marco, el Levante lograba volver a la senda de más preciada: aquella que pasa por sumar para colocar los cimientos de la permanencia

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