Por 255 votos

Ya tenemos las cartas encima de la mesa para esta nueva partida en el Ayuntamiento de Valencia. Que empiece el juego que seguro que va a ser apasionante

Por 255 votos. 255 personas en una ciudad de 800.000, que se dice pronto. 255, insisto. Dije en mi último artículo que la alcaldía de Valencia se iba a jugar en un puñado de votos y así ha sido. Más ajusto de lo que hubiéramos imaginado. Es verdad que por la Ley d’Hondt esos 255 se transforman en 600 que necesitaba de ventaja el PP para arrebatar un concejal a Compromís en el último momento, y luego en 11.000 al ser Vox la fuerza que la ley asignaba como más próxima al concejal. Pero la cifra bruta ahí está:

 Compromís + PSOE = 180.992 votos

PP + Cs + Vox = 180.737 votos

Cuatro años más de Ribó por 255 votos. Y por mucho que diga la izquierda que su victoria era segura y sobrada, Ribó no salió a la plaza del Pilar a celebrar el triunfo hasta llegado el 90% del voto escrutado, por algo será. Hoy habrá en Valencia 255 personas que se estarán arrepintiendo de no haber ido a votar o haberlo hecho a opciones sin representación.

Sean los votos que sean, el resultado es el que es y deja sus vencedores y vencidos. El gran triunfador de la noche es Joan Ribó. Logra retener la alcaldía y mejorar un concejal, siendo además la fuerza más votada, en una noche en la que el resto de los mal llamados ‘alcaldes del cambio’ se desmoronaban como castillos de naipes. De Carmena a Colau pasando por el de la gomina de Zaragoza o las mareas gallegas convertidas ahora en calma chicha.

Ribó ha hecho una campaña de tipo institucional y perfil amable, escondiendo a los elementos más díscolos de su gestión como Grezzi. Atrás quedan los histrionismos de hace cuatro años de la corrupción y el insulto al PP como bandera (pese a que, eso sí, el mantra de que la culpa de todo lo que ha fallado esta legislatura es por culpa del PP lo sigue manteniendo).

 María José Catalá y el PP pueden apuntarse una derrota dulce. Obviamente, si tu objetivo es ser alcaldesa y no lo has conseguido, no vas a estar contento. Pero la realidad requiere de análisis más profundos. Hace unos meses nadie daba un euro por el PP. Tras el 28 de abril algunos lo consideraban ya un partido muerto. Ninguna encuesta daba al PP 8 concejales, y ya vaticinaban que el PP caería en la irrelevancia y sería sorpasado por PSOE y Cs.

No sólo no se ha cumplido eso, sino que Catalá ha mantenido el tipo, mejorar los resultados de hace un mes y erigirse como la verdadera alternativa a Ribó. Al PP le ha faltado tiempo tras 4 años durísimos a nivel interno. Quién sabe si, con un mes más de campaña, Catalá hubiera logrado la gesta.

Sandra Gómez es la gran derrotada pese a mejorar resultados. Es lo que pasa cuando vendes que te vas a comer el mundo, que vas a ser la nueva Rita, que vas a ganar a Ribó y al PP, y luego acabas como tercera fuerza. Le ha sobrado mucha soberbia. Y si decíamos que Ribó ha tenido un talante institucional, Sandra se ha pasado de agresiva. Sólo había ver que cómo se comportaban en los debates uno y la otra.

El 26 de mayo le vino la cura de humildad y en lugar de traer aire fresco, se ha ido a tomar aire fresco. Le queda el consuelo de que seguirá en el gobierno municipal y con más poder tras la desaparición de Podemos.

Ciudadanos y Fernando Giner no han cumplido las expectativas. Se han quedado exactamente igual que hace 4 años. Eso en principio no es malo, pero cuando en el resto de España Cs ha multiplicado concejales, y hace tan sólo un mes Cs en Valencia obtenía un resultado enorme, ahora quedarse igual es porque algo ha fallado. El propio Giner lo reconocía cuando afirmaba que esperaba el séptimo concejal, ese que permitía el vuelco en Valencia. Tendrá que pensar cuál ha sido el problema.

Vox, como en el resto de España, ha bajado respecto a las generales, pero ha conseguido entrar, que al fin y al cabo era su objetivo. No han hecho absolutamente nada en esta campaña, y aún así han tenido el 7% de los votos. Ya les gustaría a otros poder decir lo mismo, como Podemos, que ha pagado no sólo el bajón de su marca a nivel nacional, sino también la total invisibilidad que han tenido en el gobierno de Valencia estos 4 años.

 En definitiva, ya tenemos las cartas encima de la mesa para esta nueva partida. Que empiece el juego que seguro que va a ser apasionante.

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