05 de agosto de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

VOX piensa en Ortega Lara de candidato, pero sueña con Mayor Oreja o Aznar

Ortega Lara y Mayor Oreja

Ortega Lara y Mayor Oreja

El sainete de la moción de censura que ni rozará a Sánchez busca golpes de efecto. Y VOX ya piensa en el más llamativo de todos ellos, a costa de la "renuncia" de Abascal.

 

 

Salvo cambio de última hora, Santiago Abascal no encabezará la polémica moción de censura que VOX presentará en septiembre contra Pedro Sánchez y su Gobierno: un festín retórico antes que una herramienta de política útil, pues no tiene la más mínima opción de prosperar.

Tal y como reconocen dentro del propio partido, sólo lo haría de lograr que dos decenas de diputados del PSOE apoyaran una sublevación contra su jefe, algo inviable con unas listas elaboradas por Pedro Sánchez en persona para evitarse cualquier problema interna como los que sufrió en el pasado... o él mismo protagonizó con su famoso "No es no".

Más que una moción contra la coalición gubernamental, lo intenta ser contra el PP, disparado en las mismas encuestas que recogen un cierto parón en VOX: ahora se trata de venderle la idea a la opinión pública de que los populares son unos "blanditos" y de que no arriman el hombro para echar al "Doctor Cum Fraude", "Pedro el Sepulturero" o cualquiera de los motes despectivos que los voxeros usan contra Sánchez.

Contando con que la aritmética no sea uno de los fuertes de muchos ciudadanos,  ajenos a la evidencia numérica de que, simplemente, no salen las cuentas: lo único que se va a lograr es que Sánchez monte un relato alternativo al de la mortalidad y la ruina; el del "acoso de la ultraderecha" al Gobierno legítimo, que quedará cohesionado como nunca por el rechazo global de socialistas, podemitas y separatistas al "enemigo común".

 

 

Pero como a VOX le mueve el golpe de efecto, por encima de todo, lo va a llevar hasta el final incluso en la identidad del candidato en la moción de censura, que por cierto está regulada por ley y obliga a tener un tono constructivo: presentarla sin un programa de Gobierno alternativo y con unos apoyos suficientes contraviene el espíritu y quizá la letra de la ley, algo que en su día también perpetró Sánchez contra Rajoy.

¿Y cómo quiere lograr eso? Pues aunque algunos han llegado a deslizar el nombre de Aznar, de manera alocada y por completo al margen del expresidente, el nombre que más suena es el de José Antonio Ortega Lara, que ni siquiera es diputado.

 

Su valor simbólico y su pasado cercano al PP se esgrimen como ganchos, a pesar de lo inusual de designar a un candidato que no ha sido votado por los electores. Pero eso da igual, si de lo que se trata es de llamar la atención, así se logra.

Y también se conseguiría ese objetivo con el segundo de los nombres que más suena, el de Jaime Mayor Oreja, citado en círculos de la derecha de manera insistente. Por lo que sabe El Topo, es una posibilidad muy remota. Pero ahí queda dicho, por si las moscas.

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