25 de agosto de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El día que Cifuentes se cobró venganza con Màxim Huerta

Los trinos del día, a veces melódicos y a veces rebuznos, abarcan todas las modalidades: unos irritan, otros indignan y otros divierten. Juntos, resumen la actualidad de una forma peculiar.

  

 

Hola Màxim, soy Cifu

 

Es difícil elegir quien se merece hoy la gloria: si Màxim Huerta, con su tilde torcida incompatible con tributos académicos castellanos; si Julen Lopetegui, autor del gol en propia puerta más mítico de la historia de la Selección o si Iñaki Urdangarín I de España y IV de Estremera. Si hubiera que cederle la decisión a Cristina Cifuentes, retirada de la circulación por asuntos que ahora mismo parecen minucias al lado de las novedades, la cosa estaría muy clara:

 

 

La expresidenta de la Comunidad de Madrid ha empezado a servirse ese célebre plato frío llamado venganza, el "manjar más sabroso cocinado en el infierno", que decía el escritor británico Walter Scott. Lo cierto es que a Huerta le cayó la del pulpo, no tanto por los hechos en sí, de carácter administrativo en un país donde el fisco es al contribuyente lo que el hombre del saco al niño, cuanto por las lecciones morales y estéticas que el presentador televisivo reconvertido a político y otros como él han venido impartiendo en los últimos años: pedir comprensión e indulgencia cuando en casos parecidos se ha alimentado el linchamiento ágrafo y la demagogia frentista, es demasiado. Que se lo digan a Cifuentes.

 

Pablo, Pablito, Pablete

 

No se le conoce a The ambition blonde opinión alguna, sin embargo, sobre el fulminante despido de Julen Lopetegui, su fichaje por el Real Madrid y la incorporación de Fernando Hierro como entrenador a unas horas del estreno en el Mundial ante Portugal, nada menos. Pero tranquilos todos, que el ínclito José María García ya opina por todos, y al que no le guste le mandará a freír puñetas:

 

 

La expectación que levanta Butano cada vez que pone en marcha la sin hueso es de época, lo que viene a plantear una vieja pregunta que sigue sin respuesta: ¿Por qué no tiene un programa de radio este señor viendo la pléyade de fans que conserva tantos años después de perder un micrófono?

 

Iglesias toca la campana 

 

Y el último tuit del día, cómo no, ha de ser para Iñaki, más conocido por Urdangarín y más repudiado por llevárselo muerto trabajando menos que el sastre de Tarzán. De ahí a aprovechar la condena para hacer una enmierda a la totalidad de la Casa Real media un abismo y un poco de decoro, pero nada de eso le importa al inefable Pablo Iglesias, autor de la más estrambótica reflexión sobre el ex Duque de Palma:

 

 

Los Iglesias de la vida llevan años diciendo que nunca iban a juzgar a Urdangarín. Después, que jamás se atreverían a condenarlo. Y recientemente, que no entraría en prisión. Las tres son profecías derrotadas por los hechos, pero válidas para trazar una estrategia de derribo a la Corona por parte del líder de Podemos: ahora que él vive como un Rey, se comprende todavía menos esa inquina por Felipe VI y lo que representa.

 

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