29 de octubre de 2020 | DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Eyre corrige las "mentirijillas" de la carta estremecedora del Emérito a su hijo

Pilar Eyre matiza las inexactitudes de la carta de Don Juan Carlos.

Pilar Eyre matiza las inexactitudes de la carta de Don Juan Carlos.

Menuda es la periodista especializada en Casa Real, como para dejarse “vender” la versión oficial y más o menos idealizada que pueda querer transmitir alguien por sangre azul que pueda tener

Esta semana la periodista especializada en Casa Real Pilar Eyre aprovecha su blog en Lecturas para "corregir" varias "inexactitudes" de la "estremecedora carta" que hace ahora un año Don Juan Carlos dedicó a su hijo Felipe VI y se hizo pública por deseo de los dos: "Hace cinco años de mi abdicación de la Corona y desde el año pasado he venido madurando esta idea. Es mi voluntad y deseo dejar de desarrollar actividades institucionales a partir del próximo 2 de junio". 

Aunque según Eyre la carta parece "sincera y emotiva" contiene cosas que no son exactas como que "el Rey no llevaba un año madurando la idea". Más aún, "ni siquiera fue idea suya apartarse de las actividades públicas, sino que fue fruto de una dura negociación entre padre e hijo".

Aquí especifica que "Felipe, un mes antes de esta misiva y sin que lo supiéramos nadie, había sido informado de las cuentas opacas de su padre en Suiza y de que Leonor y él mismo figuraban como beneficiarios. Y había acudido a la desesperada a un notario para declarar que no sabía nada de estos asuntos y renunciaba a todo beneficio que pudieran derivarse". 

Por eso, la periodista asegura que a partir de ahí el Rey Felipe vivía con el "temor de que el día menos pensado Corinna y las investigaciones periodísticas en el extranjero sacaran a la luz estas irregularidades" y por eso se enfrentó a su padre y le dijo que "no nos podemos fiar de tu amante ni de los fiscales suizos ni de los periodistas... Si quieres salvar la institución, esta es la única salida que te queda. Escribe esta carta en la que decides retirarte de las actividades públicas".

En un principio el Emérito se negó rotundamente pero al final a regañadientes y con reticencias no tuvo otra que aceptarlo, como su abdicación en 2014, pero Eyre añade que "los gritos entre padre e hijo se oían desde el jardín" y que Don Juan Carlos estaba tan enfadado que se negó a ir a la proclamación de Don Felipe y se pasó muchos meses sin hablarle.

Sea como fuere, el Rey, sus asesores y tal vez Doña Letizia "avisados de que iban a ir saliendo a la luz las tropelías" tenían que ir "poniendo parches antes de la herida".

En éstas, la carta de renuncia de 2019 no fue suficiente y el propio Don Felipe "tuvo que dar un paso adelante y rematar simbólicamente a su padre, ya que habían aflorado al fin las informaciones de la existencia de esas cuentas opacas en Suiza, como él se temía".

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