22 de noviembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Las infernales claves que decidirán el 10N y el futuro de estos seis líderes

Queda un suspiro, pero todo está por despejarse y éstas son las claves diabólicas que pueden inclinar la balanza, los pactos y hasta el futuro político y personal de cada uno.



 

 

Las llamadas de emergencia ante un Gobierno de Pablo Casado con Santiago Abascal han sido el resorte más buscado por Pedro Sánchez desde hace semanas. Pero, no acababa de verlo. Al final se ha rendido a la evidencia. El PSOE está estancado. Necesita movilizar a su gente.

Las encuestas ya lo colocan  en una horquilla entre 114 y 122 escaños. Así que el planteamiento socialista es ahondar en la polarización izquierda-derecha para sumar votos indecisos que defiendan su ventaja frente a un PP en alza dispuesto a romper la barrera de los 100 diputados.

Reducida la distancia con Sánchez a menos de 5 puntos, el líder popular ha sabido rentabilizar su perfil moderado, que tanto está haciendo sudar a los estrategas de La Moncloa. Los socialistas siempre se han visto como pez en el agua frente a una derecha exasperada.

De hecho, hace seis meses, los de Abascal, con sus exabruptos,  se desinflaron y quedaron lejos de sus expectativas. Sin embargo, Vox está protagonizando ahora una remontada y ya ocupa en los sondeos el bronce del pódium electoral dejando atrás a Unidas Podemos, que sigue retrocediendo.

La fuga

La fuga de votos, claro, acucia a Pablo Iglesias. Naturalmente, empieza a calar en sus filas el nerviosismo. Hasta el punto de que su líder se ha visto en la tesitura de desempolvar los ataques extemporáneos contra la filantropía de Amancio Ortega. Ahí muerde Iglesias para tapar otros debates donde se siente incómodo, como la violencia de Cataluña.

 

 

A Albert Rivera también se le acorta el tiempo y corre en su contra. Los naranjas consideran clave el duelo televisivo de este lunes para voltear los duros vaticinios que les afligen. En Ciudadanos repiten que el resultado del 10-N en ningún caso va a ser su desahucio político. Aún esperan pescar entre una gran cantidad de dudosos. Sin duda es una forma de ver la situación. Pero hay otra.

Los sondeos publicados señalan que Cs perdería 44 asientos. Sólo mantendría la fidelidad del 46,5% de los electores de abril. Su estrategia, a base de bandazos desde entonces, lo ha situado en caída libre. El laberinto de quien tiene frontera de voto a uno y otro lado siempre es diabólico.

El "gallinero" de Errejón

Que el PSOE apele, pues, a una posible suma entre las fuerzas deseosas de echar a Sánchez se antoja, a priori, casi como la bengala de un náufrago. Cuanto menos se quiera reconocer la realidad, más negro será el futuro.

También el de Íñigo Errejón, que quema el último cartucho agarrado a Manuela Carmena. Su sueño era tener grupo propio en el Congreso. Todo indica que puede quedarse cerca, pero sin alcanzar el objetivo. Nadie en su entorno se imagina a Errejón perdido en el gallinero del Grupo Mixto. Sería su muerte política prematura. Al candidato de Más País le quedará al menos su acta en la Asamblea de Madrid. ¿Por qué, si no, la conserva todavía?

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