19 de agosto de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Ford Focus 2018, alma de líder

Hemos probado la cuarta generación del compacto americano por algunas de las carreteras del Rally de Montecarlo. Su dinamismo sigue sorprendiendo, aunque ahora se acompaña con mucha calidad.

Es importante conocer a fondo los detalles de un coche de la relevancia del Ford Focus antes de ponerse a sus mandos, y de ellos ya dimos buena cuenta hace unas semanas. Ahora hemos tenido la oportunidad de conducirlo y el sabor de boca que nos ha dejado es tremendamente dulce. Su calidad de rodadura le asemeja a una berlina de hace apenas unos años, pero lo más sorprendente es la tecnología que es capaz de incorporar, entre la que destaca un asistente de conducción autónoma que además se ofrece a un precio de derribo.

El Ford Focus fue lanzado hace 20 años, y en todo este tiempo ha sido una referencia de dinamismo, especialmente sus versiones RS. Ahora la deportividad sigue ahí, pero tamizada con una capa de confort y agrado de uso nunca vistos. Por si fuera poco, el compacto americano puede aderezarse con una versión Vignale cargada de exclusividad. Los clientes más aventureros tienen una opción Active tipo crossover que en el caso del Focus estará disponible tanto en carrocería de 5 puertas como en la versátil familiar, lo que da idea de la importancia que la marca cree que tendrá esta variante lúdica.

 

El diseño del nuevo Ford Focus es a nuestro parecer todo un acierto de líneas y proporciones, y las más de 6 toneladas de arcilla utilizadas en sus bocetos son solo un dato representativo del esmero puesto por el equipo de diseño en cada detalle. El resultado además consigue un espectacular coeficiente aerodinámico de 0,27Cx, de los mejores de la categoría y que mejora tanto la eficiencia como el confort acústico a bordo.

A nivel de dinámica los ajustes han ido buscando afinar los detalles más involucrados en la conducción, y entre ellos nos han llamado la atención la reducción de todo el mecanismo de fricción en la dirección así como la suspensión adaptativa electrónica. Unidos a unas mecánicas igualmente afinadas que, en el caso de las de gasolina tricilindricas incorporan la desconexión de un cilindro para mejorar la eficiencia, el placer de conducción de la cuarta generación del Ford Focus es absoluto. Las vías más anchas y la altura rebajada redondean la jugada, y la caja de cambios automática de 8 velocidades resulta el aliado perfecto, ya que además la manual no nos convence por tacto.

 

Entre los sistemas de ayuda a la conducción destaca el denominado copilot 360°, una tecnología que permite el nivel 2 de conducción autónoma, el único que de momento es legal con la reglamentación vigente, y que en el caso del Ford Focus se une al control de crucero activo para mantener el coche en el centro del carril por el que circulemos en autovía. Tiene función de parada y arranque automático en atascos, y aunque exige llevar siempre las manos en el volante por imperativo legal, consigue reducir mucho el “estrés” y el cansancio al volante. Una tecnología de futuro ya disponible por apenas 400 euros.

El batallón de asistencias a la conducción es muy amplio y contempla desde el preasistente de colisión con detección de ciclistas y peatones y con frenado de emergencia autónomo, el frenado postcolisión, el reconocimiento de señales o el sistema de iluminación delantera adaptativa. También cuenta con asistente al estacionamiento activo, asistencia de maniobra evasiva, alerta de dirección contraria o suspensión predictiva, que reduce el impacto en los baches. Además, el nuevo Focus es el primer vehículo de Ford en Europa que ofrece el sistema 'head-up display'. Enhorabuena Ford.

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