Valencia CF. La Champions de la tenacidad

El gol de Rodrigo resultaba ya prácticamente definitivo

El gol de Rodrigo resultaba ya prácticamente definitivo

Valladolid 0 - Valencia 2. Los goles de Carlos Soler y Rodrigo certifican lo que hace unas semanas parecía casi inabordable.

Ni la racha de empates al principio; ni la rémora por la falta de eficacia rematadora; ni tampoco el cansancio acumulado en el tramo final debido al cúmulo de partidos que la permanencia hasta casi el final en las tres competiciones conlleva. El Valencia CF volverá a disputar la máxima competición europea dos veces consecutivas, la última vez que lo logró fue en el periodo 2011-13.

Nada es fácil y medirse al Real Valladolid en Zorrilla tampoco lo iba a ser, pese a la relajación de los pucelanos al verse ya fuera de peligro, como quedaría patente en los primeros compases. La gran acción personal del talentoso mediapunta local Toni Villa sembraba las primeras dudad en torno a una zaga valencianista algo más porosa durante las últimas semanas. Afortunadamente su intento murió en la base del pelo. Si bien el control del juego por parte che iba a tardar en establecerse, prontocomenzarían a llegar sus primeros avisos dentro de un escenario de choque que destacaba por lo abierto del mismo. 

La profundidad la aportaba por el costado derecho un incisivo Daniel Wass, y prueba de ello sería el remate a bocajarro que no acertó a culminar con éxito Santi Mina a centro del danés. El Getafe parecía encarrilar su duelo ante el Villarreal para que los primeros nervios valencianistas se atisbaran en Pucela, mientras el contexto apenas sufría variaciones, esta vez con Daniele Verde probando los reflejos de un seguro Jaume mediante uno de sus clásicos remates cruzados.

Pero el Valencia iba a hacer gala de una de sus cualidades más añoradas durante ciertos tramos de la campaña: la de la pegada. Por medio de una agresiva presión, Rodrigo recuperaba ya en zona de ataque un esférico propicio para habilitar en zona de remate a Santi Mina y que éste, haciendo gala de su generosidad, hiciera lo propio con el jugador en más franca posición a la hora de definir: un Carlos Soler que batió a Yoel sin complicaciones para colocar esa plaza Champions mucho más cerca (0-1 min.36).

De la misma manera, Iborra igualaba para el Villarreal en el Alfonso Pérez para que la coyuntura resultara aún más propicia. Era la tesitura idónea para asestar el mazazo definitivo - no tanto a blanquivioletas como a azulones, claro está -. Para ello iba a ser determinante el concepto táctico que los de Marcelino mejor manejaron en la tarde pucelana: el de la presión alta en la salida de balón del rival. Parejo robaba el cuero ante el despiste de Rubén Alcaraz para, en situación inmejorable, cedérselo a Rodrigo para que el hispano-brasileño allanara de manera casi definitiva el camino de los ansiados tres puntos (0-2 min.53). 

Poco importaron al final los otros dos remates al palo - tres en total - por parte del propio Alcaraz y Enes Unal para un Real Valladolid que, magníficamente dirigido por Sergio González, se mostró en todo momento tan corajudo como valiente en ataque. Su permanencia, de forma muy merecida, se celebró en Zorrilla a la par que la parroquia valencianista, desplazada en gran número, vitoreaba a los suyos por haber alcanzado el objetivo a la espera de la "otra final" del próximo sábado.

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