La ciudad no es para mí. Reconstituyente

El espectáculo podemita, que a falta de un Bárcenas le han salido dos en el área jurídica dispuestos a tirar de la manta. Y la reacción tan típica, primero callado, luego ofendido y soberbio

Dícese -más o menos, no me voy a poner puntilloso con la cita, así que improviso- de un alimento, remedio o estado físico, por el que sobrellevamos un esfuerzo inusual, prolongado o crónico, y aceleramos la obtención de mejora. Un caldito caliente o una caña bien tirada, un complejo vitamínico o un chute de omega tres, un buen spa o un masaje ayurveda. Qué sé yo.

El sustantivo, reconstitución, es otra cosa. La capacidad creativa o, mejor, las funciones ejecutivas asociadas a ella, para los psicólogos. Y fue una tesis para una facción comunista española (PCR) de los noventa.

Estimulado por la Cumbre del Clima de Madrid, con cuyos objetivos me identifico (aunque abochornado por el espectáculo de la niña Greta) y recelo de los “neonegacionistas” que se expresan con exceso de cautela y duda, reflexiono sobre la partícula “re” en la acción medioambiental. Y se me antoja modelo de aplicación en la búsqueda de una sostenibilidad política para España, cuya necesidad cabe calificar de emergencia, mientras celebramos aniversario. No todos.

Y, mutatis mutandis, llego a la conclusión de que también la Constitución es “reciclable”. Lejos del principio de demolición que algunos pretenden, o la destrucción de su estructura básica, como son la unidad de España y la Monarquía Parlamentaria. No sería disparatado incluir la Constitución entre los Bienes Culturales de Protección Patrimonial -si es que no lo fuera por derecho propio- y tratarla como tal a la hora de intervenir en ella. A los parlamentarios elegidos correspondería tan alta y sensible encomienda.

¿A los mismos que la despreciaron al prometer lealtad a un catálogo de disparates contrarios en ocasiones a la misma Constitución? A los mismos, sí señor, por seguir con el disparate.

Este espectáculo, esta sobreactuación de calidad ínfima, es fruto de una fatiga intelectual, moral incluso, probablemente relacionada con la reducida capacidad propia en cada uno de estos campos. Pero es lo que hay.

Y me temo que el reconstituyente, remedio medicinal en este caso, es fórmula magistral tan olvidada y ya en desuso, como los EREs del PSOE.

Instalado en la casta que tanto le cundió como diatriba contra terceros. Y el de la derecha, a reproches mutuos tan subidos de tono que en vez de hablar de cordones sanitarios podrían probar con un bozal sanitario simplemente.

Lo es también el espectáculo podemita, que a falta de un Bárcenas le han salido dos en el área jurídica dispuestos a tirar de la manta. Y la reacción tan típica del dirigente, primero callado y ajeno, luego ofendido y soberbio. Instalado en la casta que tanto le cundió como diatriba contra terceros. Y el de la derecha, a reproches mutuos tan subidos de tono que en vez de hablar de cordones sanitarios podrían probar con un bozal sanitario simplemente. Tal vez la valeriana sirviera en esta ocasión.

O el de la condena a la ex pareja de la radical Oltra, el de la investigación del hermano del federalista Puig, el del escaqueo municipal del cuñado del catalanista Ribó. Valeriana, más valeriana. 

La extravagante acusación de falsedad a la obra escultórica póstuma de Gerardo Rueda tiene perplejos a expertos internacionales.

Piden seis años de prisión -los de Griñán por los EREs- para Consuelo Císcar con la extravagante acusación de falsedad a la obra escultórica póstuma de Gerardo Rueda, que tiene perplejos a expertos internacionales, mientras “la canalla” rescata de las hemerotecas las preferencias plásticas de Aznar. Ignoro cuál será el reconstituyente del prestigio y de la honra en destrucción.

La tarea es ardua, se mire por donde se mire, porque la fatiga es mucha y el reconstituyente escaso.

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