Pedro y Pablo, una pareja hecha el uno para el otro

Vivimos en un pulso continuo con Podemos y se empieza a hacer insoportable para muchos

Juega este Gobierno con tan poco estilo, que nadie sabe cómo terminarán las cosas. Es una incógnita, pero su estrategia es ya tan poco original que recuerda a las chiquilladas de un patio de colegio. Siempre tiene que ser la misma, la respetada Ministra de Defensa quien actúe como barrera de contención ante los ataques a diestro y siniestro de Pablo Iglesias.

El marketing de Moncloa -con Iván Redondo a la cabeza- sabe de sobra que Margarita Robles es moderada y profesional, y a ella le toca dar la cara para decir que los ataques a la prensa son injustificados. Ante ayer -sin embargo- tres ministros socialistas fueron testigos directos de las declaraciones de Pablo Iglesias contra periodistas y todos guardaron silencio. Perdieron su momento de oro para callar al señor Iglesias. 

Vivimos en un pulso continuo con Podemos y se empieza a hacer insoportable para muchos. Es realmente vergonzoso, pero más detestable es si cabe la actitud del presidente del Gobierno. Encomienda a sus ministros tareas engorrosas y farragosas, mientras alardea en un diario italiano de no haber querido pactar nunca con el Partido Popular. 

Como la hemeroteca es muy traicionera, sería interesante echar un vistazo a las recriminaciones del presidente y de su gabinete al principal partido de la oposición, cuando reclamaban unidad y apoyo en lugar de tanta crítica.

Pedro Sánchez sí se pronuncia sobre el Rey Juan Carlos y ve la situación “preocupante”. Para todos lo es obviamente. Si supuestamente evadió 52 millones de euros de la Hacienda Pública-tal como investiga el fiscal de Suiza-, pues se tendrá que llegar hasta el final de la investigación y el Rey emérito deberá rendir cuentas a la justicia, pero sería injusto que este “presunto” fraude salpicara a Felipe VI

Ahí sí se pronuncia nuestro presidente, de los ataques a periodistas y a la prensa libre, ni media. Quizás él opine lo mismo y Pablo es más valiente para mostrar su desprecio a la libertad de opinión e información, pero en el fondo, Pedro y Pablo son un tándem, una de esas parejas hechas el uno para el otro.

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