20 de noviembre de 2017 | DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Tic, tac: la cuenta atrás para su extradición pone a Puigdemont a temblar

El viernes Puigdemont afrontará su primera bola de partido ante la Justicia belga.

El viernes Puigdemont afrontará su primera bola de partido ante la Justicia belga.

El expresidente catalán declarará este viernes ante un juez belga en cuya mano está iniciar el proceso para mandarle de vuelta a España. Fuentes diplomáticas confían en que así será.

El viernes Carles Puigdemont tiene que ir a declarar ante un juzgado de Primera Instancia de Bruselas, su residencia habitual desde hace tres semanas, cuando decidió cambiar el calor y los apoyos de Barcelona por el frío y el escepticismo de Bélgica, capital de la soberanía Europea que desde hace tiempo ha mostrado su rechazo al proceso independentista.

A la una de la tarde tendrá su primera bola de partido. Entonces conoceremos hasta dónde es capaz de llegar en todo este recorrido judicial. El expresidente de la Generalitat y los cuatro exconsejeros que le acompañan declararán ante la Cámara del Consejo, la primera instancia de todo este proceso. Será un juez el que decida si tramita la entrega a España que solicita la Audiencia Nacional española. 

Ese día se verá la capacidad de resistencia del Gobierno de Mariano Rajoy, que con la aplicación del artículo 155 de la Constitución tomó las riendas de la comunidad autónoma. En el punto de mira está también el Ejecutivo de Bélgica. Éste es un tema profundamente sensible que ha desatado una crisis en el Gobierno liderado por el primer ministro, Charles MichelLos nacionalistas flamencos no ocultan su simpatía hacia el secesionismo catalán, hasta tal punto de que ha sido uno de los temas de debate en el Parlamento del país.

Decida lo que decida el juez, habrá recurso por la otra parte

Fuentes diplomáticas confían en que finalmente el juez decrete la extradición a España. De todas formas está garantizado que cualquier decisión irá irremediablemente acompañada de un recurso de la parte afectada; la Fiscalía belga si deciden que por ahora se queda o del propio expresidente si la Justicia le envía de vuelta a España. 

Carles Puigdemont vive como los prófugos de la justicia, es decir, nadie sabe dónde reside, con quién, ni cómo lo está financiando. Tiene un equipo que está permanentemente con él y que le arropa en su vida privada y en los actos públicos que organizan. Acudió a su última entrevista con cuatro personas de seguridad. El propio periodista del diario Le Soir ha dicho que eran escoltas. La embajada española desconoce su procedencia y todo apunta a que podría ser personal de seguridad privada.

Quién paga todo esto es una de las grandes incógnitas que sobrevuela permanentemente el cielo de Bruselas. Todavía se desconoce quién financió los cerca de 10.000 euros que cuesta alquilar el Teatro Bozar,  donde Carles Puigdemont celebró un acto con 200 alcaldes que vinieron de varios puntos de Cataluña. Unos dicen que fueron los propios regidores y otros que fueron los eurodiputados independentistas en el Parlamento europeo, algo que negaron el mismo día del acto.

Tampoco se sabe a qué dedica sus ratos libres. Recomendaciones no le faltan, hace unos días un periódico belga le invitó al Rey de Españaun conocido restaurante situado en medio de la Grand Place. 

El viernes finalmente Carles Puigdemont y su abogado, Paul Bekaerten, desfilarán por los juzgados de Bruselas. Ya no está encima de la mesa si durante el proceso estará en prisión preventiva o en libertad como ocurrió hace unos días. Ahora se decide si el expresidente tiene que volver a España para saldar las cuentas pendientes con la Justicia.

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