09 de diciembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

"Los Jóvenes de la Sociedad Civil Catalana"

El ministro que saltó como un resorte contra Casillas por su opinión sobre el hombre y la Luna ha callado, con estruendo, ante la coacción de la libertad en la Universidad de Barcelona.

 

 

Hace unos días, un juzgado sentenció que la Universidad Autónoma de Barcelona había vulnerado los derechos fundamentales de “no discriminación por razón de opinión, de libertad ideológica, de expresión y a la educación” de Joves SCC-UAB por haberse negado a inscribir a esta agrupación en el registro de asociaciones de la universidad.

La razón que había sido aducida por la UAB para denegar la inscripción era que los Jóvenes de la Sociedad Civil Catalana no cumplían el requisito del debido “respeto institucional” al centro, pues habían vertido comentarios en su contra en las redes sociales.

 

Pero resultaba que, como aclaraba la Fiscalía, esas supuestas faltas de respeto institucional a la universidad no eran más que una serie de manifestaciones de la posición crítica de Joves SCC-UAB frente a la actitud contemporizadora del Consejo de Gobierno de la UAB con las tesis independentistas.

El matonismo

En realidad, la conducta de la UAB era mucho más grave, porque lejos de limitarse a tolerar el matonismo de los independentistas radicales por razones de cobardía -patético y lamentable, pero humano-, la UAB no sólo viene exhibiendo una total y desvergonzada comunión con las tesis secesionistas, sino que su comportamiento (un clamoroso silencio ante las constantes agresiones sufridas por los estudiantes de la SCC a manos de aquellos) permite legítimamente sospechar que tal comunión se extiende también a los métodos empleados, aunque naturalmente las dignas autoridades universitarias huyan de mancharse las manos y de descolocarse los birretes.

 

Duque no tardó ni un día en corregir al bueno de Iker por poner en duda la llegada del hombre a la Luna. De la represión enla UAB, ni una palabra

 

El caso es que una universidad, que se supone debe ser el santuario de la palabra, el debate y la libertad de conciencia y expresión, ha sido condenada por intolerante, sectaria y represora. Con ello, la Justicia nos ha venido a confirmar lo que ya sabíamos: que la Universidad Autónoma de Barcelona lleva tiempo del lado de los sicarios del fanatismo más cerril e irrecuperable.

Pero lo que más sorprende, es que todo esto no le haya generado la más mínima reflexión a nuestro nuevo y flamante Ministro de Ciencia, Innovación y Universidades.

La 'prioridades'

El señor Pedro Duque no tardó ni un día en corregir al bueno de Iker Casillas por haberse atrevido a poner en duda la llegada del hombre a la Luna. La UAB no pone en duda, sino que directamente reprime la libertad de unos estudiantes sitos a poco más de 500 kilómetros, y el Sr. Ministro ni está, ni se le espera.

Lo comprendemos. Cuestión de prioridades: ¿qué importancia puede tener la traición de una universidad a su sagrado deber de respetar la libertad de conciencia y opinión de sus estudiantes, frente al sagrado deber del Ministro de Universidades de proteger el buen nombre de la carrera espacial?

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