El diagnóstico precoz, esencial para evitar el cáncer de piel

Los doctors Nagore, Guillen y Sanmartín

Los doctors Nagore, Guillen y Sanmartín

Los doctores de dermatología del Instituto Valenciano de Oncología destacan la necesidad de que se realicen controles periódicos de la piel.

El cáncer de piel es el crecimiento anormal de las células de la piel, se suele desarrollar en la piel expuesta al sol, aunque esta forma frecuente de cáncer también puede ocurrir en zonas de piel que normalmente no están expuestas a la luz solar.

El doctor Onofre Sanmartín Jiménez, jefe clínico del servicio de dermatología del IVO ha indicado que “existen numerosas formas de cáncer de piel, pero en líneas generales se dividen en lo que se denomina cáncer cutáneo no melanoma y melanoma. El cáncer cutáneo no melanoma es el tumor más frecuente en la especie humana, e incluye a dos tipos de carcinoma, el basocelular y el epidermoide. Estos tumores son menos agresivos que el melanoma, pero dada su alta frecuencia suponen un problema sanitario de primer orden. Estos tumores tienen como principal
tratamiento la cirugía de Mohs.”

Detención precoz mediante inteligencia artificial

En cuanto a la investigación del melanoma, según el doctor Eduardo Nagore Enguídanos, jefe clínico del servicio de Dermatología del IVO “se ha avanzado muchísimo en el conocimiento de los mecanismos biológicos que producen un melanoma. Una parte de estos ha servido para poder conocer mejor el pronóstico de los pacientes con melanoma y para desarrollar nuevos fármacos para el tratamiento del melanoma avanzado, el que tiene metástasis o un riesgo aumentado de
padecerlas. Por otro, se está en el proceso de mejorar todos los sistemas de detección precoz, fundamentalmente mediante sistemas de inteligencia artificial que puedan ser útiles para identificar los lunares sospechosos.”

Para el doctor Carlos Guillén Barona, jefe de servicio de Dermatología del IVO, es importante acudir el dermatólogo cuando recibimos señales de alarma, para descartar un posible cáncer de piel como “la aparición de lesiones nuevas en la piel, pequeñas zonas que sangran al roce o bultos que crecen deben ser siempre motivo de consulta, también la aparición de nuevos lunares o el cambio como crecimiento, sangrado etc. en uno ya existente”.

La población que más riesgo corre son aquellas personas que tienen una piel clara, con tendencia a quemarse con la exposición al sol, así como los que presenta más de 50 lunares. En cuanto a las medidas más importantes, “debemos evitar las quemaduras producidas por el sol y la autoexploración con el fin de detectar nuevas lesiones”. La exploración es esencial y “se debe realizar periódicamente y de forma regular por ejemplo una vez al mes. Para ello se debe contar con los medios para revisar toda la superficie cutánea“finaliza Guillén.

Para el doctor Sanmartín el principal tratamiento del cáncer cutáneo es la extirpación quirúrgica. Por lo tanto, y al igual que en el resto de los tumores malignos, es muy importante el diagnóstico precoz para evitar las cirugías complejas. En los últimos años, se han desarrollado tratamientos especialmente diseñados para tumores en fases avanzadas de crecimiento “me refiero a los tratamientos dirigidos frente a las llamadas dianas moleculares, que son las alteraciones genéticas que presentan algunas células tumorales y que les permiten crecer sin control. Del mismo modo, se
han incorporado al arsenal terapéutico los fármacos para activar la inmunidad del
 aciente frente a las células tumorales del cáncer de piel”.

Evitar los retrasos en las consultas

La dedicación de la mayor parte de los recursos sanitarios para el control de la COVID-19 va a traer posibles consecuencias indirectas cómo la desatención de otras patologías, y esto afectará a las patologías oncológicas como el cáncer de piel, “sobre todo porque viene acompañado de una disminución de la asistencia médica presencial. Una parte de ello es debido a la cancelación de las visitas y otra al miedo de la población a salir a la calle o a exponerse en entornos con más gente” destaca el doctor Nagore.

La exploración de la piel requiere su valoración en persona o, como alternativa, mediante fotos de calidad y para el experto, “desgraciadamente, no existe una conciencia social de lo importante que es el diagnóstico precoz del cáncer de piel, en particular del melanoma, y ya se ha podido constatar que ha habido retrasos diagnósticos y, consecuentemente, tumores de mayor riesgo.”

Asimismo, se han publicado recientemente dos estudios, uno sobre melanoma en la revista europea de dermatología y otro tanto de melanoma como de carcinoma epidermoide cutáneo, en los que se analiza las consecuencias de retrasar diagnósticos o tratamientos de cáncer de piel. Este revela que los retrasos en la asistencia por la COVID-19 afectarán directamente a la oncología dermatológica,
resalta el experto. “En ambos trabajos se concluye que unas demoras de 1, 2 o 3 meses pueden ser fatales para los pacientes, porque algunos tumores crecen a un ritmo rápido y, al aumentar el tamaño, el riesgo de dar metástasis aumenta.”

En cuanto a su repercusión, se estima que se podría llegar disminuir hasta un 15% la supervivencia de los pacientes. “En la consulta ya hemos podido observar pacientes que han consultado más tarde por miedo a salir pese a percibir que tenían un tumor que les crecía rápidamente”.

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