La manada, a debate internacional

En Chile, un caso muy similar con el mismo número de energúmenos implicados, ya ha sido bautizado como ´la manada chilena´

El tristemente célebre caso de La Manada, con su no menos controvertido veredicto y su, para muchos, difícilmente defendible voto particular de absolución, ha causado un revuelo considerable en la sociedad española y las protestas, así como el debate de lo que supone una violación, han traspasado nuestras fronteras.

 

El 2 de mayo de este año, el Parlamento Europeo respaldó por mayoría, aunque no tan abrumadora como pudiera parecer (188 a favor, 136 en contra y 20 abstenciones), la propuesta de debatir con el Consejo y la Comisión la "aplicación por parte de España de las normas internacionales en materia de violencia sexual a la luz del reciente caso La Manada"

 

El PE tiene especialmente en mente el Convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica de 2011, más conocido como Convenio de Estambul y que entró en vigor el 1 de agosto de 2014. A día de hoy, son 30 países los que lo han ratificado, entre ellos España. Sin embargo, escasamente seis de ellos han llevado a cabo cambios legislativos significativos para adaptarse a su contenido.

 

Una macroencuesta a nivel europeo de 2014, llevada a cabo entre 42.000 mujeres por la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, mostraba resultados estremecedores. Llamaba la atención que, aparentemente, paraísos de la igualdad como los países nórdicos tuvieran altos niveles de violencia de género. Sin embargo, el propio estudio tiene en cuenta esta circunstancia. Es lógico pensar que una sociedad más concienciada es menos tolerante hacia estas actitudes y la respuesta más expeditiva, además de tener menos miedo a denunciar y hablar de ello.

 

El asunto ha llegado incluso tan lejos como a las Naciones Unidas. Purna Sen, Coordinadora Ejecutiva de ONO Mujeres, se ha referido explícitamente al caso de La Manada, dedicando palabras muy duras y una reflexión sobre lo que supone para las víctimas:

 

"La impunidad por las violaciones de los derechos humanos impregna la cultura de la violación, culpa y juzga a las víctimas por los daños que se les han infringido, y no se puede permitir que continúe, incluidos los sistemas de justicia penal. La leve sentencia de los atacantes de ´La Manada´ en España disminuye la gravedad de la violación y socava la clara obligación de defender los derechos de las mujeres."

 

En Chile, un caso muy similar con el mismo número de energúmenos implicados, ya ha sido bautizado como ´la manada chilena´. El propósito de los chilenos, a la vista de los antecedentes, es dar un espectáculo ejemplarizante de castigo y rechazo a estas conductas.

 

La sentencia ha causado una reacción de tal calibre que la clase política se ha pronunciado sobre el asunto, e incluso se ha llegado a sacar un compromiso del actual Gobierno para reformar el código penal en lo relativo a los delitos contra la libertad sexual, cuando era algo que no estaba previsto en la agenda. Con todo, hay que ser cautos en relación a lo que una reforma puede suponer y darse cuenta que, en caliente, nada bueno puede surgir.

 

El derecho penal, y por buenas razones, ya que hablamos de una eventual pérdida de libertad, es especialmente garantista y no puede, ni debe, obviarse el principio probatorio y la presunción de inocencia. Las reformas que puedan operarse, tendrán forzosamente que centrarse en las propias penas y su cumplimiento íntegro y dudo que parezcan nunca suficientes a nadie, pero debe recordarse el principio que guía el derecho penal desde la Ilustración y los escritos de Cesare Beccaria, que es la proporcionalidad de los delitos y las penas.

 

*Politólogo y abogado

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