23 de septiembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El auto del Constitucional que desmonta la gran mentira de Ábalos en Barajas

La mano derecha de Sánchez negó primero el encuentro con Delcy Rodríguez y después repitió varias veces que no pisó territorio español. El más alto Tribunal desmonta así su falacia.

José Luis Ábalos está en la cuerda floja por su reunión clandestina en Barajas con la enviada de Nicolás Maduro, la influyente Delcy Rodríguez, y por las mentiras con que envolvió un encuentro primero negado, después convertido en una casualidad y, por último, asumido pero presentado como un episodio al margen de España.

"Nunca pisó territorio español", ha repetido el propio Ábalos en incontables ocasiones para negar que su reunión "de 25 minutos" se saltara las leyes europeas, que impiden a dirigentes venezolanos como la propia Rodríguez entrar en el espacio europeo por su reiterada vulneración de los derechos humanos.

El secretario de Organización del PSOE y ministro de Transportes (la antigua Fomento) se sirvió de una aparente pero inexistente limbo legal según el cual la vicepresidenta venezolana no habría pisado legalmente en España al no bajarse del avión, en su primera versión.

En la segunda, una vez se destapó esa mentira y se confirmó que estuvo en dependencias de Barajas antes de coger otro avión comercial rumbo a Doha, Ábalos insistió incomprensiblemente en la misma mentira de que, pese a eso, técnicamente no estuvo en España.

Ábalos mintió a sabiendas y falseó la realidad: dentro o fuera del avión, en tierra o por aire, Delcy estaba en España

Y lo hizo sin aclarar su falsedad previa, soltada en público sin pudor alguno, según la cual solo la saludó brevemente y sin que ella saliera del interior.

Ambas versiones se sustentan en una falsedad, repetida a sabiendas, envuelta en una premeditada ausencia de comunicación a la Unión Europea de la supuesta visita imprevista de Rodríguez que le hubiera valido al Gobierno, de haber querido que se conociera esa presencia, para cumplir la ley y las instrucciones europeas.

 

 

Pero fuera cual fuera la verdad sobre si la dirigente chavista bajó o no del avión, Ábalos ha mentido en los dos casos. En ambos, Delcy estaría en España, las normas europeas debieron aplicarse y las comunicaciones a las autoridades tuvo que producirse.

El auto 55/1996 del Tribunal Constitucional del 6 de marzo es contundente al respecto, y se emitió tras un conflicto con dos nigerianos que quisieron entrar a España sin los permisos oportunos y fueron rechazados. En esa sentencia, se desmonta por completo la estrategia de Sánchez para proteger a su ministro al afirmarse literalmente lo siguiente:

En tierra y por aire es España

"Tanto el espacio aéreo como los aeropuertos están sometidos a la soberanía española, tal y como declaran los arts. 1, 3, 42 y 47 de la Ley sobre Navegación Aérea, de 1960, y los arts. 1, 2, 10 y 13 del Convenio sobre Aviación Civil Internacional, firmado en Chicago en 1944, y ratificado por España en 1969".

 

En la aeronave o fuera de ella, en salas internacionales o en las instalaciones normales e incluso en el aire, el avión de Delcy Rodríguez estaba en España y, en consecuencia, el protocolo legal obligaba a Ábalos a informar y proceder con arreglo a las instrucciones europeas.

Y si esto es incuestionable, fuentes expertas en navegación aérea también ponen en duda la posibilidad de que un avión procedente de Venezuela con tripulantes institucionales se presentara en España con un viajero desconocido en su interior, tal y como quiere difundir el Gobierno para no explicar las circunstancias exactas del furtivo encuentro en Barajas.

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