26 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La "provocación" del Rey que dejó a Sánchez con el rostro pétreo era elemental

Felipe VI ha heredado de su madre un temple contenido y está ya curtido en las peores situaciones, incluso en las que le obliga a estar el líder del PSOE, pero hay cosas que no son normales.

Este martes decisivo de investidura Luis Ventoso tiene claro en su columna de ABC que si "si vivir en época movida es sinónimo de maldición, en España nos ha mirado un tuerto" y, eso sí, aventura que en los próximos meses o incluso años no nos aburriremos jamás porque "viviremos acampados en un circo político con un jefe de pista capaz de defender impávido una idea y su contraria, donde lo que entendíamos por normal pasará a considerarse regresivo y lo que considerábamos inadmisible se instaurará como el nuevo paradigma". 

Con motivo de la Pascua Militar este lunes en la víspera de la investidura de Pedro Sánchez, recalca que "la portavoz de Bildu, en su día condenada a un año cárcel por apología del terrorismo, insultaba al Rey desde la tribuna del Congreso" pero "la presidenta de la Cámara, la socialista Batet, y Sánchez fueron incapaces de reprochárselo, de hacer el más nimio gesto en defensa del Jefe del Estado" porque necesitan los escaños del partido que fue brazo político de ETA y "optaron por un oprobioso silencio".

Con tal panorama todavía suscitó más atención el discurso del Rey ante Sánchez y Felipe VI, "que ha heredado de su madre un temple contenido y que está ya curtido en ejercicio de su alta magistratura", mantuvo su compostura habitual y destacó algo que nunca falta en sus alocuciones de la Pascua: el compromiso de las Fuerzas Armadas con España y su Constitución.

 

A juicio de Ventoso, "en condiciones normales, resaltar algo tan obvio resultaría un lugar común. Pero no estamos en condiciones normales" puesto que Sánchez será investido este martes con el apoyo de los enemigos más tenaces de España: los separatistas catalanes y vascos, que no solo rechazan la Constitución, sino la existencia misma de la Nación española.

Así, aunque el Rey dijo cosas elementales, el rostro de Sánchez "era pétreo, tenso, blindado a la más tenue sonrisa. Si lo que llaman lenguaje corporal existe, sus miradas láser cuando el Rey recordaba principios básicos de nuestro sistema lo decían todo. Me considero una persona optimista, pero creo que sí, que España tiene un problema: el sentido común se ha vuelto provocativo". 

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