15 de noviembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Casado y el desgaste de Sánchez alimentan el miedo escénico del PSOE al 10-N

Casado en el inicio del curso del PP este domingo en Ávila.

Casado en el inicio del curso del PP este domingo en Ávila.

A estas alturas solo hay dos caminos para evitar la repetición electoral: que Iglesias dé su brazo a torcer o que al líder del PSOE le tiemblen las piernas in extremis. Y razones tiene.

El curso político arranca este lunes, y lo hace con una cuenta atrás. En tres semanas ha de quedar resuelto el enigma que lleva revoloteando desde el 25 de julio, cuando Pedro Sánchez perdió por segunda vez la votación de investidura con los únicos apoyos de los 123 diputados del PSOE -incluido él- y el del Partido Regionalista de Cantabria. ¿Habrá elecciones el 10 de noviembre?

Tras la entrevista al presidente en funciones de este domingo en El País, en la que cerraba definitivamente la puerta a un Gobierno de coalición, da la sensación de que quedan únicamente dos caminos para evitar la repetición de los comicios. 

 

Uno: que Pablo Iglesias dé su brazo a torcer y acepte las condiciones de Sánchez, algo que parece difícil porque de momento la contestación interna en Unidas Podemos a su estrategia de hacer valer sus 42 escaños se limita a Unidas Podemos y a la corriente de Anticapitalistas. Por lo demás, tiene a su partido de su parte. 

Dos: que al candidato socialista le entre repentinamente el miedo escénico a unas nuevas elecciones y decida, in extremis, negociar en serio con Iglesias, temeroso de los sondeos. Aunque en El País afirmara al respecto: "Si al final el 10 de noviembre tenemos que ir a elecciones (...)  yo estoy convencido de que los progresistas de este país van a apostar con mayor contundencia por el PSOE".

Sin embargo, las encuestas empiezan a advertir a los socialistas del desgaste, porque su famoso relato comienza a tener vías de agua. En una publicada por El Mundo este domingo, el 42,4% de los encuestados señala a Sánchez como el máximo responsable de que no se forme gobierno, frente al 16,6% que culpa a Iglesias

En ese miedo escénico, que muchos socialistas ya tienen aunque su jefe de filas simule ser imperturbable, juega un papel determinante la alianza del centro derecha. En el diario de Prisa preguntaban al socialista dos veces qué pasaría si el centro derecha sumara, y él se negaba a responder con un "no estoy en ese plano" revelador. 

Por si acaso, el Partido Popular ha empezado el curso alimentando las expectativas en torno a algún tipo de coalición con Ciudadanos y quién sabe si también con Vox para poner más nervioso al PSOE. Pablo Casado reunió este domingo a la cúpula de su partido y a los presidentes de la Comunidad de Madrid y Castilla y León en Ávila y desde allí lanzó el mensaje de que el PP no quiere elecciones, pero que en caso de que las haya está "preparado".

"Si sucediera (la repetición electoral), los españoles no entenderían que los partidos no unieran lo principal que tienen", afirmó. "Unamos fuerzas de centro y la derecha en un proyecto común", propuso. Y recordó que los votantes del centro derecha han visto cómo la "fragmentación" solo favoreció a la izquierda. 

"Allá donde el PP ha sumado, España ha ganado", continuó. " No propongo esto por rédito personal ni partidista", sostuvo, sino según él con la "convicción" de que es lo que quieren los españoles.

Aunque todo parece abocado a unas nuevas elecciones, ningún partido se fía de que Sánchez no vaya a dar un volantazo en el último momento, como lo dio en julio. Entonces, hasta que perdió la primera votación no empezó en serio una negociación con Unidas Podemos. Quién sabe lo que realmente pasa ahora por su mente y por la de su gurú, Iván Redondo.

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