13 de agosto de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Rubén Sánchez de FACUA también entra a saco en la gran polémica del momento

Rubén Sánchez, portavoz de FACUA

Rubén Sánchez, portavoz de FACUA

El líder de la organización de consumidores más zurda salta a la palestra contra el gran azote de Ana Pastor y otros iconos del progresismo. La polémica sigue.

 

 

 

Sin duda Rubén Sánchez, desde FACUA, es uno de los tuiteros más activos de esa red social tan a menudo convertida en campo de batalla, donde se mezclan los combates con la información y, a menudo, con las reyertas más pendencieras.

El pulso que ahora libra es con otro que no se muerde la lengua, Alvise Pérez, protagonista del gran duelo de fin de semana con la periodista Ana Pastor, la gran dama de Newtral y "El objetivo" y el control de los bulos en España, tan necesario sin duda como a menudo trufado de controvertidas intenciones políticas.

 

Ahí tienen al bueno de Alfonso Reyes bloqueado parcialmente en Twitter mientras en España se esparce, a lo loco, la fake news por antonomasia, con sello gubernamental: que la letalidad del COVID-19 en nuestro país es una desafortunada casualidad, aunque en realidad multiplique por diez la de países que, como Portugal, tomaron más y mejores medidas antes.

El caso es que Sánchez, habitual en los ruedos televisivos con sus denuncias en favor de los consumidores pero también por su discurso político, no dudó en entrar al trapo con Alvise y su empeño en señalar a Ana Pastor. Y lo hizo con su contundencia habitual:

 

 

Sánchez reproducía así  una dura crónica sobre el currículo político del nuevo "enfant terrible" de la derecha influencer en las redes, sin duda consciente de que su decisión tendría respuesta. Y la tuvo, claro, de parte del propio Alvise, que difícilmente necesitará nunca asistencia médica por haberse mordido la lengua.

 

 

Un tuit que, como el del rival, viene cargado de plomo y recuerda cómo Sánchez quitaba importancia al coronavirus a finales de febrero, cuando seguramente a él no le constaba la dimensión de la alerta sanitaria pero al Gobierno, sin la menor duda documental, desde luego que sí.

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