29 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Sánchez abandonó Madrid y Madrid se dejó abandonar: toca respuesta conjunta

Díaz Ayuso y Sánchez

Díaz Ayuso y Sánchez

La actitud del Gobierno de España es inaceptable hacia Madrid, con una campaña eterna de acoso y derribo que el Gobierno regional tampoco ha sabido replicar.

 

Con probabilidad, si el Gobierno de España y el de la Comunidad de Madrid se hubieran centrado exclusivamente en la pandemia, al problema sanitario no le acompañaría otro político que hace peor el primero y tiene acongojada de nuevo a la ciudadanía. .

Que Sánchez ha estado más pendiente de derribar a Ayuso, con una larga campaña que comenzó en marzo y nunca se ha parado, es palmario. Y que Ayuso ha dedicado más energías a contraatacar a Sánchez que a prepararse para lo que venía, también: por mucho que haya planificado este rebrote, la sensación de descoordinación en Madrid se ha impuesto, no sin la "ayuda" interesada del abrumador aparato mediático al servicio de Moncloa.

Pero no nos olvidemos de dos puntos cruciales. El primero, la actitud de Pedro Sánchez: desde junio hasta agosto difundió la idea de que habíamos ganado la batalla al coronavirus. Animó a irse de vacaciones. Colocó el problema a las Autonomías. Se vanaglorió incluso de tener arreglada la crisis económica con Europa. Y para dar ejemplo de que la “nueva normalidad” se podía parecer bastante a la antigua; se marchó tres semanas de descanso a Canarias y a Doñana.

 

Y otra, decisiva. La Ley de Salud Pública 33/2011 de 4 octubre, en su artículo 14 entre otros, es tajante con respecto a quién tiene la máxima responsabilidad en emergencias sanitarias como la presente. Les leo literalmente:

“Corresponden al Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad las siguientes funciones en materia de vigilancia en salud pública:  La gestión de alertas que procedan de la Unión Europea, la Organización Mundial de la Salud y demás organismos internacionales y, especialmente, de aquellas alertas contempladas en el Reglamento Sanitario Internacional (...)".

Sánchez nunca tuvo derecho a sacudirse su responsabilidad. Y los presidentes autonómicos, muy torpes a la hora de detectar la jugada política de Moncloa, nunca tuvieron la obligación de quedarse solos gestionando un problema que, por su dimensión jurídica, no puede atenderse con los recursos y competencias regionales exclusivamente.

 

 

Lo que ha logrado el Gobierno con esta táctica es que los mismos que le criticaban sus injerencias y el Estado de Alarma; ahora parezca que le necesitan para todo mientras ellos no sirven para nada. Y lo que han conseguido entre unos y otros es que la ciudadanía vuelva a estar asustada, muy asustada.

Tenemos en toda España más de 614.000 contagios en total, más que nadie en Europa. Y las muertes se han empezado a disparar de nuevo, con 162 fallecidos en los últimos días. Ya nadie descarta lo que hace dos semanas era impensable. Que volvamos a las cifras y los miedos de marzo, de los que en realidad nunca hemos salido.

Primero, la salud

Con ese panorama, lo primero es la salud y lo último la política, en su versión más zafia. Sánchez y Ayuso se van a reunir al fin en la Puerta del Sol. Tiempo tendrán de tirarse a los trastos a la cabeza y ver si uno tiene más responsabilidad que la otra, y la tiene,o al revés, como pretende el Gobierno y agitarán sus terminales sociales, políticas y mediáticas.

Pero ahora tienen que dejarse de duelos. Esto no va, en las próximas semanas, de cuál es más culpable. Sino de que haya menos víctimas. Y para lograrlo, deben colaborar y poner lo mejor de cada Administración al servicio de los ciudadanos.  Y luego ya sí, que se ajusten las cuentas pendientes.

Difícilmente sobreviviría a ese examen el Gobierno de España, negligente y tactista hasta el bochorno. Pero tampoco lo tendrá sencillo el de Madrid si no reacciona, da explicaciones y demuestra que, pese a todo, sí estaba preparado para atender la emergencia renovada.

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