07 de julio de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Colau muestra la "sensibilidad de un tritón" con un problema que se le escapa

Colau se empieza a encontrar en un callejón de difícil salida.

Colau se empieza a encontrar en un callejón de difícil salida.

A la alcaldesa de Barcelona se le empieza a ir de las manos un asunto que ya ha disparado las alarmas fuera de nuestras fronteras mientras unas fotos suyas embarazosas corren como la pólvora

Cada vez son más los analistas políticos que empiezan a fijar su atención y reflexionar sobre lo que está ocurriendo en Barcelona. 

Este miércoles Julián Cabrera aprovecha su columna en La Razón para advertir de que "existen también cosas como el deterioro en la imagen de una ciudad como Barcelona derivado del alarmante aumento en los niveles de delincuencia, que no ocurren por casualidad ni obedecen a oscuros contubernios" y recuerda que "Barcelona nos ha brindado escenas de inseguridad ciudadana circulando en bucle por todas las televisiones y abriendo tiempo y espacio en radios y prensa escrita y que nunca han sido propias de las grandes ciudades españolas, siempre muy por debajo de las medias europeas".

Lo peor es "la gran campaña de nueva leyenda negra que de puertas para afuera está socavando seriamente el nombre de la ciudad". Ya no son "solo las recomendaciones de la embajada norteamericana a la hora de visitar la ciudad condal, la paranoia se ha extendido como la pólvora y hasta prensa como el diario alemán Frankfurter Allgemeine ha llegado a calificar a una de las ciudades tradicionalmente más atractivas para los foráneos como "ciudad de ladrones".

Cabrera señala que "llegados pues a este punto, tal vez sea de rigor testar la auténtica responsabilidad de unas autoridades políticas que, con la alcaldesa a la cabeza y sin exonerar al propio ministro del Interior, se escudan en la equiparación de lo que sucede en las calles barcelonesas con "hechos puntuales".

Y aquí saca a colación las bochornosas fotos de la alcaldesa de hace unos días: "Que Ada Colau mostrase la sensibilidad de un tritón ante el grave problema mientras quemaba o, según algunos se bebía Barcelona en las fiestas de Gracia, es éticamente reprobable, de igual forma que calificar de soluciones "simplistas" las propuestas desde la oposición para incrementar la presencia policial en esa capital resulta como poco osado por parte de Grande Marlaska que, en línea con el nuevo relato de moda propuesto por el Gobierno, no dudó en sacar a colación a Madrid…siempre Madrid, máxime tras volver a caer en las "garras" de la derecha".

En resumen, a su juicio, "es a los responsables políticos de todas las administraciones con la municipal a la cabeza a quienes toca revertir la situación de inseguridad en Barcelona y a quienes corresponde demostrar que lo de ciudad de ladrones solo quedó para la tristes correrías de los Pujol". 

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