Santi Mina mantiene viva la llama de la Champions

Santi Mina, celebrando uno de sus goles

Santi Mina, celebrando uno de sus goles

Valencia CF 3 - Young Boys 1. Pese al papel preponderante del punta gallego, Carlos Soler fue el mejor jugador del encuentro al marcar el tercer tanto y participar en los dos anteriores.

De la ya lejana fecha del 20 de octubre de 2015 - 2-1 en Mestalla ante el Gent- databa la victoria más reciente del Valencia CF en la máxima competición europea. Aunque, a decir verdad, esa no era en un momento como éste la racha de encuentros en los que el triunfo se convierte en  poco menos que una quimera que más preocupaba entre el valencianismo. Pero, aunque también los hubo, poco durarían esta tarde los fantasmas en torno a un empate que ya venía alcanzando casi la condición de hábito por estos lares.

El choque comenzaba con un cuadro de Marcelino más intenso de entrada que de costumbre, por fin enchufado desde el pitido inicial. Rodrigo también era otro jugador diferente al de su hasta ahora discretísima campaña; algo que demostró llevando a la red el balón ya a los cinco minutos de juego en una acción invalidada por un dudosa posición antirreglamentaria, pero sobre todo maniobrando de forma brillante junto a la banda para asistir a Carlos Soler dejándolo frente al meta suizo. La picada por encima del canterano ya merecía el gol, pero atento - como siempre - iba a estar el cazagoles Santi Mina para remachar lo que el palo había querido escupir. Así pues, el conjunto de Mestalla cobraría ventaja en el marcador - algo poco usual este curso - después de transcurridos sólo 14 minutos.

Sin embargo, la máxima de que no existe tarde cómoda en el fútbol -  y aún mucho menos para el Valencia este año - no iba a tardar mucho en manifestarse sobre un Mestalla que presentaba un muy buen ambiente pese al horario. La relajación valencianista iba a permitir a Roger Assale disponer de una situación de remate cómoda en un centro al segundo palo en el que no iba a atinar. Sí lo haría, no obstante, a los 37 minutos. Su remate cruzado fuera del alcance de Neto llegaría después de que Sanogo saliera victorioso de una disputa en el medio con Coquelin y Fassnacht profundizara ante la pasividad de Gayá. Así pues, un día más pequeños desajustes defensivos propiciaban el jarro de agua fría que cualquier choque del Valencia en los últimos tiempos lleva implícito.

Si bien hoy eran diferentes las circunstancias, especialmente aquellas relativas a la parte ofensiva. Santi Mina estaba con hambre y, tan sólo cinco minutos después del empate, tiraba un desmarque a la espalda de la defensa helvética que Carlos Soler interpretaría a la perfección. Llegar con la punta de la bota derecha era suficiente para que el ariete vigués volviera a poner las cosas en su sitio con el 2-1 poco antes del intermedio. Aunque el susto final del conjunto suizo por medio de Ngamaleu demostraba que, pese a todo, el partido no estaba decidido.

La tarde aún debía deparar nuevas emociones, y Carlos Soler continuaba en la línea de reivindicar su protagonismo. Una internada hasta la cocina sería la antesala de un derechazo por su parte ante el que el meta Von Ballmoos nada iba a poder hacer. Corría el minuto 56, y el polivalente medio valenciano no sólo había sellado tres cuartas partes largas de la victoria, sino que llevaba camino de certificar, de la misma manera, uno de sus mejores encuentros como profesional.

A partir de ahí, los de Marcelino sí supieron, por fin, administrar un marcador favorable. Algo a lo que contribuyó la expulsión de Sanogo a falta de un cuarto de hora, siendo éste el justo castigo a la dureza con la que el Young Boys se empleó en las labores de contención.

Así pues, ya sólo queda que la Juventus haga valer su superioridad ante el Manchester United para completar una jornada que puede ser muy beneficiosa. No hay razón para no seguir apostando por la clasificación para octavos.

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