17 de junio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Moreno ajusta cuentas con Susana Díaz ante decenas de cargos del PP eufóricos

En su discurso de investidura, el futuro presidente de la Junta aboga por el diálogo "sin complejos ni cordones sanitarios" delante de una bancada socialista totalmente devastada.

"Solicito la confianza de esta cámara para convertirme en el primer presidente de la Junta de Andalucía de un partido distinto al PSOE tras 40 años de democracia".

Con esta frase que encierra tanto arrancó Juan Manuel Moreno Bonilla los primeros aplausos de la bancada popular durante los compases iniciales de su discurso de investidura, y mientras afuera cientos de personas jaleadas por Podemos y el PSOE se manifestaban contra el nuevo gobierno. 

Que era un día histórico para los populares andaluces se veía en las caras de todos ellos. Gabino Puche, Teófila Martínez y Javier Arenas -los tres candidatos a la Junta en algún momento-, los exministros Fátima Báñez y Juan Ignacio Zoido, alcaldes del PP, diputados nacionales, senadores... Como el que peregrina a Fátima, todos ellos acudieron en peregrinación al Parlamento para ver el milagro de un cambio de gobierno histórico que las encuestas no vieron venir.  

De ello es muy consciente Moreno, que señaló: "Lo que está a punto de acontecer en Andalucía parecía imposible, pero ya escribió Virgilio que 'pueden los que creen que pueden' y yo siempre creí. Siempre creí que podíamos alcanzar el sueño. Y aquí estamos. Dispuestos a escribir nuevas páginas de la Historia de Andalucía".

El próximo presidente de la Junta de Andalucía (el viernes tomará posesión) empezó su discurso apelando al diálogo "sin complejos, prejuicios ni cordones sanitarios", en una clara alusión a los infructíferos llamamientos de la izquierda para excluir a Vox

Y después ajustó cuentas con Susana Díaz y con todos los que la precedieron, al clamar contra la "clase dirigente acomodada a estar en el poder". "Han intentado dormir Andalucía y los andaluces han despertado para decir 'ya está bien'". 

Entre miradas fulminantes de la presidenta saliente y los diputados socialistas, el candidato popular se lamentó de que Andalucía no haya aprovechado el autogobierno ni los "miles de millones de fondos europeos" que ha recibido durante décadas.

"Las causas de ello son atribuibles a unas políticas que fijaron un objetivo distinto al del progreso de Andalucía: el mantenimiento de un partido político en el poder a toda costa", afirmó con dureza. "El triunfalismo, el acomodamiento y el conformismo de la clase dirigente han resultado paralizantes para nuestra tierra. Una actitud que por desgracia se ha perpetuado en esos gobiernos hasta el día de hoy".

Y remató mostrando su decepción con la actitud de Díaz y los suyos, que reían en sus escaños en tono jocoso: "Debo reconocer que de aquellos grupos a los que ahora toca estar en la oposición esperaba, si no cortesía, al menos respeto institucional hacia los andaluces y sus representantes. Esperaba el mismo respeto institucional que mi grupo y yo les hemos dispensado todos esos años. Pero no ha sido así fomentando escraches en actos institucionales como este".

Moreno reiteró su compromiso con la limitación de mandatos

Después se dedicó Moreno a desgranar su programa de gobierno, reafirmándose en primer lugar en un compromiso plasmado en el acuerdo con Cs: limitar el mandato del presidente regional y los consejeros a ocho años. Y dejando claro que todas sus políticas girarán en torno a un eje: la creación de empleo. 

El futuro presidente habló de la supresión del Consejo Consultivo, incidió en la creación de una comisión de investigación sobre la Faffe (Fundación Andaluza Fondo de Formación y Empleo) y anunció una reforma de la ley electoral de Andalucía para cambiar el sistema de reparto de escaños y reducir el gasto en campañas.

Además se refirió a la eliminación del impuesto de sucesiones y donaciones "de manera inmediata", a la rebaja del tramo autonómico del IRPF, a la creación de una ventanilla única empresarial. Habló de Sanidad, de la ley de dependencia e incluyó algún que otro guiño a Vox, como el impulso de una ley del flamenco.

"El cambio que propongo es un cambio real, un cambio de verdad, pero un cambio conciliador: el tiempo de las verdades únicas ha terminado", proclamó. 

Poco antes de las dos de la tarde la sesión quedó suspendida hasta este miércoles, cuando será el turno de la oposición y de los socios de Moreno. Especialmente interesante será el discurso de Susana Díaz, que ha de reivindicarse como líder de la oposición cuando sabe que su propio jefe de filas, Pedro Sánchez, la quiere fuera cuanto antes.

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