17 de julio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

¿Pero quién cree ser Sánchez para exigir investiduras gratis a todo el mundo?



 

 

Pedro Sánchez boicoteó todo atisbo de acuerdo estable con Podemos al citar a su líder, por quinta vez, para repetirle lo mismo que en realidad ha venido diciendo a todos sus socios potenciales conocidos: que le presten su apoyo sin ningún acuerdo concreto, como si su acceso a la presidencia no dependiera de los escaños, del diálogo y del acuerdo, como es habitual en una democracia, sino de un derecho superior que ya invocó para plantear la moción de censura.

Más allá de la opinión que merezcan Iglesias y Podemos, sustentados en recetas populistas inviables y responsables de la extensión de un penoso sectarismo en España; sus resultados le facultan para vincularse al Gobierno y responsabilizarse parcialmente de lo que éste haga.

Su socio desde 2015

Y de ello da cuenta no solo la aritmética parlamentaria, sino también las decisiones de Sánchez: lleva pactando con ese partido desde 2015, ha gobernado con él o logrado gobiernos gracias a él en Madrid o Castilla-La Mancha; desalojó a Rajoy y accedió a La Moncloa y firmó los Presupuestos Generales del Estado finalmente embarrancados.

Sánchez se ha apoyado en Podemos para todo: despreciarlo ahora obedece a su interés personal, como siempre

La secuencia de acuerdos y rechazos evidencia que para el líder del PSOE no existe otra estrategia que la del beneficio propio, adaptando el criterio y el discurso a esa circunstancia: lo vimos con el independentismo, al que utilizó para relevar al PP quince días después de pedir el endurecimiento del delito de rebelión; con Bildu, a quien se puso un cordón sanitario asaltado luego en Navarra o con Podemos, que pasó de ser embajador de chavismo a socio preferente en poco tiempo.

¿Y el centroderecha?

Nada en Sánchez es previsible y todo atiende a un fin que, paradójicamente, siempre acaba logrando. Por ello perpetúa esa actitud, y puede volver a hacerlo ahora si sus estrategas confirman que otra cita electoral, la cuarta en menos de un lustro, reforzaría su grupo parlamentario

Que ante eso el centroderecha no sepa responder y prolongue el espectáculo de sus desacuerdos en Madrid o Murcia, donde es previsible el acuerdo antes o después pero ya con un profundo deterioro, también refuerza al sanchismo, cada vez más incipiente y sólido por una mezcla de pocos escrúpulos propios y escasa inteligencia ajena.

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