22 de abril de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

España, el país de Rufián, Belén Esteban... y casi 30.000 superdotados

España contaba en el curso 2016-2017 con un total de 27.133 alumnos superdotados, un colectivo con amplias posibilidades que precisan de una atención educativa especial.

El pedagogo y filósofo José Antonio Marina suele referirse a ellos como uno de los grandes tesoros de cualquier sociedad; y el tratamiento que se les da marca precisamente su grado de desarrollo y sensibilidad. Porque aparecen en cualquier contexto social y cultural, sin determinismo genético o económico. Se trata de los superdotados o alumnos con altas capacidades.

Un total de 27.133 alumnos matriculados durante el curso 2016-2017 en las enseñanzas no universitarias de España tenían altas capacidades intelectuales, un 0,3% de total de estudiantes, según datos del Ministerio de Educación y Formación Profesional, que en 2006 abandonó el término de “superdotados” para referirse oficialmente a ellos.

La gran mayoría de estos escolares cursaban Educación Primaria (13.934) o Secundaria (9.536), mientras en Bachillerato se contabilizaron 3.321 jóvenes con alta capacidad intelectual, como revela la última edición de las estadísticas de alumnado con necesidad específica de apoyo educativo.

Andalucía concentraba el mayor número de estudiantes con altas capacidades, 11.582, seguida de la Región de Murcia, con 3.698, la Comunidad de Madrid, con 2.190, y Canarias, con 2.122, según los datos aportados por las diferentes comunidades autónomas.

Los 27.133 alumnos con altas capacidades intelectuales forman parte de los 567.339 estudiantes con necesidad específica de apoyo educativo que recibieron una atención educativa diferente a la ordinaria durante el curso 2016-2017. Precisamente, uno de los caballos de batalla de los colectivos de padres y docentes es que el sistema sea lo más flexible posible, tanto en contenidos como en promoción educativa, para estimular al máximo el potencial de estos alumnos.

Gran número de estos alumnos acaban obteniendo malos resultados académicos, pues altas capacidades no es sinónimo de alto rendimiento. De ahí que precisen una atención educativa especial

Y es que un porcentaje amplio de estos chavales acaban fracasando u obteniendo malos resultados académicos, pues altas capacidades no es sinónimo de alto rendimiento, como también recuerda el profesor Marina. De ahí que resulte crucial una atención educativa adecuada; un 'traje a la medida' para cada niño o niña..

En total, el 7,1% del alumnado en enseñanzas no universitarias recibe una atención educativa diferente a la ordinaria debido a necesidades educativas especiales, a dificultades específicas de aprendizaje, a sus altas capacidades intelectuales, a haberse incorporado tarde al sistema educativo español o a condiciones personales o de historia escolar, concreta el Ministerio de Educación.

Entre los alumnos con a.poyo educativo, 217.416 lo recibieron por necesidades educativas especiales asociadas a discapacidad o trastorno grave, 16.025 por integración tardía en el sistema educativo y 306.765 por otros motivos, entre ellos, los trastornos del aprendizaje, los del lenguaje y la comunicación, y la desventaja socioeducativa.

Necesidades educativas especiales

Los alumnos con necesidades educativas especiales asociadas a una discapacidad o un trastorno grave ascendieron a 217.275 durante el curso 2016-2017. De ellos, el 83,5% se encuentra integrado en clases ordinarias y el 16,5% está en unidades o centros específicos.

 

 

Los mayores porcentajes de integración se dan en los trastornos graves de conducta o personalidad, con un 96,9%, y en las discapacidades sensoriales (visual, 96,0%, y auditiva, 94,4%). El alumnado con plurideficiencia es el que tiene el nivel de integración más bajo, con un 41,7%.

En términos relativos, teniendo en cuenta el total de estudiantes matriculados en las diferentes enseñanzas, el 2,7% del alumnado recibe apoyo por presentar este tipo de necesidades educativas.

Si se considera únicamente a aquellos integrados en enseñanzas ordinarias, representarían el 2,3%, cifra que se eleva al 3% en Educación Primaria y al 3,1% en la ESO. No obstante, el peso más significativo se encuentra en la FP Básica con un 6,0%, siendo muy reducido en Bachillerato (0,6%) y Ciclos Formativos de FP de Grado Superior (0,3%).

 

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