30 de marzo de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Delgado elige la peor línea de defensa como fiscal y la oposición la lamina

Dolores Delgado al inicio de su comparecencia en el Congreso.

Dolores Delgado al inicio de su comparecencia en el Congreso.

Compareció en la Comisión de Justicia del Congreso como último trámite antes de ir a la Fiscalía General del Estado. Según ella, haber sido ministra de Justicia hasta casi anteayer es bueno.



Hay un argumento que utilizó el portavoz del PSOE en la Comisión de Justicia en defensa de la elección de Dolores Delgado como fiscal general del Estado que dejó con la boca abierta a los diputados de la oposición. Si el mismísimo John Fitzgerald Kennedy nombró fiscal general a su hermano Robert en un sistema como el estadounidense, ¿cómo no va a poder Pedro Sánchez nombrar a la hasta hace poco ministra de Justicia?, vino a preguntarse y a preguntar Pablo Arangüena

La comparecencia de Delgado este jueves en la Comisión de Justicia del Congreso, último trámite antes de que se enfunde en la toga de fiscal general, fue por momentos lo esperado y por momentos sorprendente. Lo esperado fueron las críticas de, sobre todo, el PP, Vox y Ciudadanos a su nombramiento. Como también las del independentismo catalán. 

Lo sorprendente fue la línea de defensa que eligió Delgado, quien se supone preparó su comparecencia junto a su cohorte de asesores. La nueva fiscal basó su argumentación en que haber sido ministra de Justicia -no dijo que hasta prácticamente anteayer, eso sí- no solo no es una "debilidad", sino una "fortaleza". Porque tiene un "mejor y más profundo conocimiento de la Justicia". "No debería llamar la atención ni producir desasosiego que hayan podido ostentar algún otro cargo", remató.   

Lo sostuvo Delgado en su primera intervención y lo reiteró horas después en su segundo turno de palabra, ante la incredulidad que entre medias habían mostrado varios portavoces. "Da una idea amplia y global de la Justicia y lejos de ser una debilidad es una fortaleza", insistió. 

No lo creen así ni el CGPJ, que en enero avaló su idoneidad por un margen ajustado (12 votos contra 7, rompiendo así la unanimidad que venía produciéndose en estos trámites) ni varias asociaciones de fiscales que en su día criticaron la elección por su clara sintonía con el Gobierno de Sánchez.

Así se lo recordó el portavoz del PP en la Comisión de Justicia, Luis Santamaría, que fue directo al mentón de la fiscal: "Usted va a ser una fiscal general del Estado de parte, genuflexa ante el Gobierno, fiel guardiana del PSOE. Unida a él como el aguijón a su veneno", sostuvo el popular.

Y luego está la gran incógnita: qué hará ante casos que le tocó gestionar como ministra de Justicia. "¿Se va a abstener usted, por ejemplo, en los permisos del procés?", le preguntó el portavoz de Cs, Edmundo Bal, para quien su designación va contra la "independencia, objetividad y despolitización" de la Justicia. O en el caso Villarejo, por el que se ha visto salpicada.

Delgado también argumentó, sin un ápice de rubor, que en muchos estados democráticos es el Gobierno, o directamente el presidente, el que elige al fiscal general. Inglaterra, Alemania, Francia, Australia, Canadá... enumeró. Y además se autoproclamó una "servidora pública" por encima de todo.

La nueva fiscal general del Estado no estuvo sola. Contó con la defensa cerrada no solo del portavoz del PSOE, lo obvio, sino también del de Unidas Podemos, Jaume Asens. Con lo que dijeron los morados de la entonces ministra Delgado cuando saltó el escándalo Villarejo. 

"Usted es una jurista de reconocido prestigio. Nadie duda de sus méritos, que son objetivables", empezó Asens. Que después se dedicó a criticar el concepto que tiene el PP de la independencia judicial para ayudar a Delgado. Pero tan descarado fue que la presidenta de la Comisión, la socialista Isaura Leal, tuvo que pararle los pies: "Señor Asens, por favor, céntrese en la comparecencia", le pidió.   

"Si no les vale este sistema tienen que promover su transformación", retó el socialista Arangüena a la oposición. Y en eso está. Aunque sin visos de prosperar por su minoría parlamentaria, el PP ha presentado una proposición de ley en el Congreso para modificar el Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal y que en el futuro no haya más Dolores Delgado en la Fiscalía; para que nadie que haya ocupado un puesto político pueda ser nombrado fiscal general en los cuatro años siguientes.

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