21 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Acoso y violencia online, ¿cómo mejoramos el control parental?

Las nuevas tecnologías son un potenciador de los casos y escenarios de delitos contra menores, y las redes sociales y las aplicaciones se han convertido en un altavoz demasiado poderoso.

Actualmente la edad promedio de nuevos usuarios de internet es de 9 a 10 años, situación preocupante porque su falta de conocimiento e inocencia los expone mucho más a la violencia online, siendo presa fácil de los diferentes tipos de acoso cibernético. La solución no pasa por prohibir a los menores que utilicen la red, pero es el deber de los padres acompañarlos para enseñarles los peligros que hay en internet hasta que tomen conciencia y sepan qué es bueno y qué es malo.

Entre las formas más comunes de acoso, el ciberbullying debemos tenerlo muy presente. Esta es una mala práctica que ha ido evolucionando desde las escuelas. Todos en algún momento hemos tenido un compañero o grupo de compañeros a quienes les gustaba andar fastidiando a los demás y como todos sabían que esa era su manera de actuar se les pasaba por alto ya que nadie lo consideraba como un acto delictivo.

Actualmente esas formas de fastidiar a sus compañeros se han convertido en tipos de humillación pública. Un simple comentario, sea verdadero o falso, puede denigrar la imagen de una persona, en este caso de un menor de edad que aún no tiene una personalidad fuerte y definida por lo que es más fácil que se convierta en una persona introvertida e insegura. En esta etapa de teléfonos inteligentes es más fácil tener una foto o un video de alguna persona y modificarla con el fin de burlarse de ella. Según la ONG bullying sin fronteras, España se encuentra en el cuarto lugar del ranking de países con más prácticas de bullying.

El envío de fotos íntimas y palabras con contenido sexual a otras personas a través de mensajes de texto, o Sexting, es una práctica que no está mal vista en el caso de tener una pareja estable, pero siempre se corre el riesgo de ser víctima de violación a la intimidad. En el caso de menores es diferente ya que suelen ser inducidos por la presión social, sea para demostrar que ya no son unos “niños” o que no son personas aburridas. Estas situaciones muchas veces son aprovechadas por las redes de pedofilia o prostitución infantil.

Las acciones que hace una persona para acercarse a un menor con la finalidad de obtener favores sexuales se llama Grooming. Las redes sociales han brindado un puente a gran escala para estas personas ya que los ayuda a llegar sin dificultad a muchos niños de una manera anónima o haciéndose pasar por algún famoso cantante o actriz de moda. La finalidad de estos degenerados es concretar un acto sexual, pero previamente preparan el escenario ganándose su confianza y pidiéndole fotos íntimas, pues son sus “amigos íntimos”.

Configuración de la privacidad

Una manera de evitar estas situaciones es delimitar la privacidad de las redes sociales de los padres, sobre todo de los que creen que subiendo una foto de sus hijos en situaciones graciosas todos los verán de la misma manera. Un dato para que no nos relajemos, el 32% de menores de 9 a 16 años ha tenido algún acoso online u offline. De acuerdo a esta información, es preferible que los niños no aparezcan en fotos y menos que cuenten con perfiles en redes sociales.

Algo muy común entre adolescentes y jóvenes es quienes aprovechan la inseguridad de su pareja para controlar todas sus actividades en redes sociales. Podríamos decir que es un paso antes para llegar a la violencia de género y se llama violencia digital. Las niñas son las más propensas a sufrir toda clase de violencia o acoso, la UNESCO en una encuesta realizada a 4,000 Menores en el año 2016 demostró que el 42% de las niñas había sufrido violencia o acoso en línea en comparación con el 35% de los niños, cifras que demuestran una situación que se repite generación tras generación.

Es bueno saber que hay muchas organizaciones en pro de los derechos de las niñas y de las mujeres, pero esta situación, la podemos cambiar informando sobre la igualdad de género y la importancia de respetarnos entre todos. Las consecuencias más comunes de estos tipos de acoso son la ansiedad y la baja autoestima del niño. Le convierte en una persona introvertida con posibles desórdenes alimenticios y de comportamiento.

Está comprobado que muchos de los violadores y/o pedófilos han tenido historias similares por lo que esto genera un círculo de sufrimiento y dependencia al acoso y la violencia sexual. Por lo tanto, todo padre debe estar al tanto del comportamiento de sus hijos para poderse dar cuenta si hay cambios bruscos de personalidad, así como hacerles entender que nada de lo que sucede es culpa de ellos.

Control positivo

No es suficiente tener un control sobre el ordenador o sobre las páginas que visitan o sobre los horarios en los que navegan, se debe considerar que la mayor parte del día los menores están socializando a través de sus dispositivos móviles, y el 75% del acoso online proviene de la aplicación WhatsApp. El control parental dispone hoy de herramientas que le ayudaran. Dentro de toda la gama de aplicaciones útiles para dispositivos móviles han surgido en el mercado diferentes aplicaciones de monitoreo.  No estamos hablando de espionaje, estamos hablando de menores de edad siendo controlados por sus padres con la finalidad de protegerlos y evitar que pasen por situaciones que denigran su intimidad y más aún dejar una marca difícil de superar a largo de su vida.

Hay muchas características que ayudarán a conocer mejor las actividades de sus hijos a través de este software espía, como es la información de los emails que envía y recibe día día, el registro actualizado de los números de llamadas entrantes y salientes, así como la duración de los mismos, las conversaciones sostenidas en diferentes plataformas o redes sociales de una manera detallada, el manejo de palabras claves para identificarlas dentro del dispositivo móvil, la vista de fotos capturadas o descargadas por el dispositivo, el registro de todos los sitios visitados o la configuración de zonas seguras e inseguras con notificaciones de ingreso y salida.

La tecnología nos puede dar o quitar muchas cosas, pero lo que jamás va a reemplazar es el vínculo padres e hijos el cual comienza a existir desde la concepción. Los padres son responsables de inculcar valores de igualdad y respeto en los niños y las escuelas de reforzar y contribuir a la construcción de una sociedad libre de acoso y violencia. Cualquier atentado contra la integridad debe ser denunciado y no sucumbir ante amenazas de nadie. Recordemos que nosotros somos los que formamos el futuro, no dejemos esa responsabilidad a la ligera.

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