Anonymous y las mascarillas

Escondidos tras las mascarillas, emparentados con el antifaz o el burka, sus portadores dejan de “dar la cara” en disciplinada actitud de obediencia al capricho totalitario.

Ciento cinco días más tarde del 8M se ha levantado el Estado de Alarma. Como la primavera de D. Antonio Machado, la “nueva normalidad” (horror) ha venido y nadie sabe cómo ha sido.

Lo que todo el mundo sabe es que han muerto más de 40.000 españoles (“algo más” de los 28.322 “oficiales” dijo el sábado el experto Simón a punto de formar parte del paisanaje urbano en camiseta), la mitad de ellos ancianos en residencias; que son más de 51.000 los sanitarios infectados por el abandono gubernamental; que el presidente Sánchez ha comparecido hasta en 18 ocasiones de interminables y tediosos discursos de autocomplacencia plagados de imbecilidades y mentiras, batiendo todos los récords en su obsesiva competencia consigo mismo; que el ministro Illa no ha dado pie con bola más allá de su mejora con el español hablado y en beneficiar amigotes y paisanos con las compras sanitarias de urgencia; que el vicepresidente Iglesias y su “señora ministra” (no recuerdo ahora la paternidad de tan acertado chascarrillo), cada uno dónde no debía, no han dejado charco sin pisar ni de salpicar a propios, socios y extraños; que Grande-Marlaska -desconozco su tatuaje en la muñeca al que se ha referido recientemente Álvarez de Toledo- representa en la actualidad la traición de estado con pulcritud de especialista; que la otra Montero, la portavoz, compite en ignorancia, torpeza y confusión verbal con la inigualable Yolanda Díaz; que Garzón, para salir en la foto, la emprende con el turismo, la policía y la Guardia Civil, para enfado del chef José Andrés, de la Mesa de Turismo y silencio de los servidores del orden público; que la flamante Fiscal General Dolores Delgado -esta puerta no ha sido giratoria sino de par en par- exhibe su habitual desparpajo en la defensa a ultranza de su señorito; que la Jefa de lo Penal de la Abogacía del Estado, Rosa María Seoane, se hace la párvula en la materia, mientras Consuelo Castro -Abogada General- calla; que el dinero de los ERTEs no ha llegado a la totalidad de los afectados; que el paro nacional y el déficit del Estado anuncian cimas jamás alcanzadas …

Anonymous nació como diversión en los foros japoneses de 4Chan impulsados por su propietario Hiroyuki Nishimura, en un ambiente manga y anime hace menos de veinte años. Y su lema es “somos legión, no perdonamos, no olvidamos. Espérennos” …

Sé que es cruel someterles a la lectura de tan larga parrafada casi sin respiro, pero es tal vez la caricatura de lo que hemos estado padeciendo. Y de lo que viene si nadie lo remedia.

La máscara, mascarilla, mascareta o tapabocas según terminologías, se ha convertido en el símbolo por antonomasia de este gran disparate. Su eventual prescripción facultativa -lo hemos comprobado de hecho- ha dependido simplemente de su acopio en el mercado. Inútiles y hasta improcedentes, dijeron, mientras no había manera de conseguirlas. Hoy las hay de todo tipo, hasta de marca deportiva pija o para combinar con el look apropiado incluyendo bisutería y cierto glamour, mientras aspiran a fungir también como recaudatorias ante la amenaza de sanción por no usarlas debidamente.

Emulando a Nerón y su incendio de Roma, para acabar proclamando -sin ápice de autocrítica- un “éxito” sin precedentes de su nefasta gestión y la fantasía megalómana de la salvación de 450.000 compatriotas. Toma ya.

Escondidos tras ellas, alimentando un particular síndrome de Estocolmo, emparentados con el antifaz o el burka, sus portadores dejan de “dar la cara” en disciplinada actitud de obediencia y sumisión al capricho totalitario de quien abandonado a un cesarismo escandaloso ha dejado España hecha unos zorros, emulando a Nerón y su incendio de Roma, para acabar proclamando -sin ápice de autocrítica- un “éxito” sin precedentes de su nefasta gestión y la fantasía megalómana de la salvación de 450.000 compatriotas. Toma ya.

Se dice que “sin jerarquías, rostro, ni líder visible”, Anonymous nació como diversión en los foros japoneses de 4Chan impulsados por su propietario Hiroyuki Nishimura, en un ambiente manga y anime hace menos de veinte años. Y que su lema es “somos legión, no perdonamos, no olvidamos. Espérennos” …

Millones de españoles anónimos, con o sin máscara, no olvidaremos ni perdonaremos tanto dolor y tanta injusticia. No olvidaremos, ni perdonaremos a quienes con alevosía y en la nocturnidad permanente de los peores cien días de la España democrática, han buscado su destrucción física y la de nuestra dignidad.

Espéranos Sánchez.

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