La política es...para quien se la trabaja

La sobreexposición y la crítica social aleja a independientes de la política. Las candidaturas de los principales partidos estarán encabezadas por políticos con décadas de trayectoria

El perfil de los teóricos candidatos de los diferentes partidos a presidir la Generalitat coincide en su vinculación a un cargo político desde hace lustros o incluso décadas. El máximo exponente es el propio Molt Honorable president, Ximo Puig, que desde 1983, en que ya fue elegido diputado en Les Corts, viene ocupando puestos de diferente responsabilidad siempre ligados a un partido y a un cargo de representación política.

Con la presión y la fiscalización social existente en la actualidad, pocas personas con trayectoria profesional ajena a la política y de cierto éxito se atreven a adentrarse en este ámbito, con lo que dejan el camino más expedito a quienes han hecho del ejercicio de un cargo público (sea diputado, concejal, senador o a veces todos ellos por etapas) su forma de vida y su profesión. 

Años atrás la búsqueda de independientes para lucir en las candidaturas más relevantes se encontraba con el inconveniente, en ciertos casos, de los salarios. Teóricamente más limitados en la res publica. No obstante, la posibilidad de influir, de engrandar el ego, de aportar sus conocimientos a la vida pública o de tratar de mejorar la vida de los conciudadanos, solía superar ese obstáculo. Históricos de la política como Pere Mayor, exsecretario general de Unitat del Poble Valencià (UPV) -partido reconvertido en Bloc- y exdiputado autonómico, no se cansan de repetir que en política se pierde dinero.

No obstante, esta circunstancia no impedía que el actual presidente de la Generalitat, Ximo Puig, reclutara para su candidatura por la circunscripción por Valencia en 2015 al afamado escritor Fernando G. Delgado, o que en nuevas formaciones como Podemos se enrolara la abogada y profesora de Derecho Civil Fabiola Meco (quien, por cierto, ya ha anunciado que no concurrirá a las próximas primarias de su partido). O que el propio portavoz del PSPV-PSOE en Les Corts, Manolo Mata, continuara con sus saltos entre la abogacía, donde su reputación le precede, y la política. 

También en Ciudadanos el doctor especialista en Microbiología Juan Córdoba ha dosificado sus labores de facultativo para centrarse en la política como diputado de Ciudadanos. Al igual que Emilio Argüeso, máximo responsable de organización de esta formación a nivel autonómico, que ha llegado avalado por su experiencia de jefe de policía local, director de seguridad y con la titulación en tres grados.

Volvemos, por tanto, a la etapa de los políticos ´puros´, los que viven por, para y de la política

No obstante, 2015 no es 2018 ni será 2019. La presión de la calle y de las redes sociales ha crecido. También la de los militantes de los propios partidos, el control por parte de fiscales y jueces y la investigación y crítica desde la profesión periodística.  Para bastantes, encabezar una candidatura constituye una sobreexposición innecesaria que puede motear trayectorias intachables. Que se lo pregunten al ministro Pedro Duque. El abogado Manuel Broseta ya lo ha demostrando apresurándose a excluirse de cualquier terna cuando simplemente lo enumeraban en una encuesta de simpatía para encabezar la lista del PP.

Volvemos, por tanto, a la etapa de los políticos ´puros´, los que viven por, para y de la política. La competencia decae, aunque siempre la habrá si se trata de puestos jugosos en sueldos, poder o prestigio. Los líderes de PSPV y PP forman parte de esa estirpe; en Compromís, tanto Mònica Oltra como Enric Morera no les andan muy a la zaga, pese a su alternancia con la abogacía. Toni Cantó, en Ciudadanos, resultaría la excepción. Y así podríamos seguir con los Alfred Boix (PSOE), José María Chiquillo (PP), Giuseppe Grezzi (Compromís), José Enrique Aguar (Contigo) y un largo etcétera de personas vinculadas a la política valenciana.

El hombre sabio no debe abstenerse de participar en el gobierno de un estado, pues es un delito renunciar a ser útil a los necesitados y una cobardía ceder el paso a los indignos

No sé si en sus casos y en otros muchos puede aplicarse el conservador aforismo de "más vale malo conocido que bueno por conocer", o más bien apelar al estoico Epicteto de Frigia cuando afirmaba, en alusión a quien no se atreve a dar el paso, que "el hombre sabio no debe abstenerse de participar en el gobierno de un estado, pues es un delito renunciar a ser útil a los necesitados y una cobardía ceder el paso a los indignos". Sea como fuera, larga vida parece para los y las profesionales de la política. Por lo menos una legislatura o un mandato más. Primarias mediante donde las haya.

 

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