El espía que miraba a los ojos

Quien llegara a ser el número 2 del departamento de prensa del Cuartel General de la OTAN fue -a la vez- el espía que más ascendió en el organigrama de la Alianza. Y no se escondió nunca

A principios de los años 40, el francés Georges Paques era un joven maestro  en una escuela de Rabat. Cuando desembarcaron allí los aliados, se unió a las fuerzas de la “Francia Libre” como funcionario,  apartándose de la docencia para introducirse en el mundo de la administración.

En aquellos años de guerra, conoció en el norte de África a generales, embajadores, gobernadores y diplomáticos; personas que luego alcanzaron puestos importantes en la política francesa con los que Georges fue ocupando distintas responsabilidades.

La llegada al poder del general De Gaulle supuso un impulso directo a su carrera y a principios de los años 60, Georges Paques fue nombrado número 2 del Departamento de Prensa del mismísimo Cuartel General de la OTAN que –entonces- tenía su sede en París.

Desde este puesto tuvo acceso a documentación clasificada, conoció a todos los líderes de la Alianza y presenció importantes reuniones de trabajo. No había secretos para Georges. Él, además, por su trabajo en prensa, tenía como misión entender todo muy bien para poder transmitir a la opinión pública las decisiones que adoptaba la organización.

Ponía un gran interés en saberlo todo sin que nadie se sorprendiera dentro del Cuartel General, al fin y al cabo era parte de su trabajo. Nadie en la OTAN sospechaba –pues- del verdadero interés que movía su curiosidad, pero para entender la verdadera razón de aquella desmesurada atracción por la información, tenemos que retroceder a 1943.

Durante la II Guerra Mundial no sólo fue “reclutado” por De Gaulle. Un asesor de la embajada rusa en Argel también se fijó en él, y desde entonces George Paques comenzó a colaborar con los soviéticos.

En los puestos que ocupó en la administración francesa primero, y luego en la oficina de prensa aliada, Georges filtró -durante más de 20 años- documentos secretos a la URSS.

Todo iba bien, hasta que a mediados de 1963 un espía del KGB -fugado a EEUU- informó a la CIA de que tenían un topo dentro el servicio de prensa del Cuartel General de la OTAN. Los americanos siguieron a George Paques y pudieron comprobar que era él el traidor. A la mañana siguiente, en la misma puerta del Cuartel General, fue detenido.

Quien fuera número 2 del gabinete de prensa no tardó en reconocer los hechos. De creencias profundamente católicas, su única preocupación en aquellos primeros momentos fue un confesor, no sé si por el miedo o por el cargo de conciencia. Un confesor por una confesión. Y así fue.

Fue condenado a cadena perpetua, aunque De Gaulle -que le había cogido cariño durante la guerra en el norte de África- rebajó la pena a 20 años. En 1970 la suerte sonrió al preso confeso; un amigo suyo de la infancia y compañero de clase fue elegido primer ministro de Francia. Fue indultado por Georges Pompidou.

En febrero de 2015, la Alianza Atlántica desclasificó un documento secreto de 22 páginas en el que se detalla toda la información que pasó a los soviéticos y en el que se hace una valoración del daño causado a la Alianza Atlántica.

Sobre la documentación filtrada a la URSS, se relacionan 8 categorías:

1.- Maniobras FALLEX en 1961 (en los que se entrenaban los procedimientos de “planeamientos de emergencia”).

2.- Documentos sobre Guerra Psicológica.

3.- Información de la reunión de ministros de defensa de la OTAN en mayo de 1963 en Ottawa (Canadá)

4.- Documentos tratados en esa misma cumbre de ministros.

5.- Resumen de documentos tratados en una reunión de ministros de defensa en el Cuartel General OTAN en diciembre de 1962.

6.- Informe de la OTAN sobre las capacidades militares del Pacto de Varsovia (de mayo de 1958) y análisis sobre amenazas militares (de enero de 1963)

7.- Documentos sobre los planes de defensa de Berlín Occidental.

8.- Informes sobre la “Fuerza mínima que debe tener la Alianza” en el periodo 1958-1963.

Y si por si esto no fuera suficiente, George Paques además realizaba informes personalizados sobre los líderes de la Alianza: una especie de “ficha policial” que elaboraba a demanda cuando el KGB necesitaba información de una persona en concreto.

En la valoración que hace la OTAN -en este informe desclasificado- sobre el daño causado, no hay lugar a dudas: la defensa de la Alianza quedó seriamente comprometida y amenazada.

Sorprende ver las imágenes de las ruedas de prensa de aquellas cumbres ministeriales (diciembre 1962 y mayo 1963) con un relajado George Paques frente a los periodistas. En su mirada no hay miedo ni rencor. Él siempre negó que cobrara dinero por su traición, y es cierto que jamás pudo acreditarse pago alguno.

En las películas, el espía siempre baja la mirada para hablar. Se sabe un traidor, y ese peso hace que agache la cabeza. No aguanta el escrutinio de otros ojos frente a frente. Sin embargo, Paques, se enfrentaba a las cámaras de TV relajado, satisfecho y casi sonriente.

Durante sus años en el departamento de prensa, una de sus misiones era asesorar a los funcionarios de alto rango y militares de la OTAN antes de una entrevista o rueda de prensa. “Mire a los ojos, coronel, hay que transmitir confianza y credibilidad”, “Quítese esas gafas de sol, general, así no puede salir en televisión….”

En las navidades de 1993, quien fuera el número 2 en la política de comunicación de la OTAN, moría en su casa de París. George Paques decía, a quien quisiera escucharle, que todo lo hizo para frenar una guerra mundial atómica. Su argumento es que siempre le movió la idea de evitar un ataque soviético a Europa, haciéndoles ver que eso nos llevaría a todos a la destrucción mutua.

No lo sé…., ese argumento a mí no acaba de convencerme, pero no seré yo quien lo juzgue. Ya tuvo su tribunal en París en julio de 1964, y en diciembre de 1993 el juicio eterno.

Estad tranquilos que seguro que le dio tiempo a confesarse.

 *Experto en Seguridad y Geoestrategia.

 

 

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