Vox se cuela en el discurso de Fin de Año de Ximo Puig

Con la mirada puesta en las elecciones de mayo, el presidente Puig mantiene en el discurso de Fin de Año que los valencianos han recuperado el respeto en España.

Los cambios que el presidente Ximo Puig ha introducido en los últimos meses en su equipo de asesores se han dejado notar en el discurso de Fin de Año, el último antes de las elecciones municipales y autonómicas de mayo. En un parlamento con referencias al pasado y sin autocrítica, se colaron alusiones a Vox y, en menor medida, al procès catalán. Una muestra de la intranquilidad que existe en el Palau tras el resultado en Andalucía.

El jefe del Consell  sostiene que la sociedad valenciana es ahora, tras tres años del gobierno del Botànic, un "espacio de honradez, diálogo y estabilidad", cualidad que considera un "activo" que "frente a lo que ocurre por desgracia en otros territorio, nos convierte en referencia". Los casos de presunta corrupción que salpican a cargos socialistas y de Compromís no fueron mentados.

Asimismo, ha advertido de que la historia ha enseñado que la democracia "no es irreversible" y de lo "fácil" que es "caer en la tentación de acudir a respuestas tan simples como equivocadas", entre las que ha citado aquellas que "menosprecian" la autonomía política o "desdeñan el feminismo"; las que van "contra la igualdad real de la mujer" e "ignoran el terrorismo machista, que es sin duda el gran combate social de nuestro tiempo", sin citar expresamente a ninguna opción política, pero con referencia inequívoca hacia Vox, la formación que lidera Santiago Abascal.

Trincheras de la intolerancia

"Ante la violencia de género no cabe retroceder ni un paso", reclama, y mantiene que la solución a los problemas "no vendrá del enfrentamiento ni de buscar culpables". Puig ha defendido hablar con personas "que no piensan como nosotros" y también utilizar las redes sociales "como lugar de encuentro plural y no como trincheras de la intolerancia" para construir de esta forma la convivencia.

Así lo ha asegurado en el texto con el que el 'president' pone fin a un año en el que ha subrayado el "simbolismo" de la coincidencia del 600 aniversario de la Generalitat con los 40 años de la Constitución, y en el que se ha declarado defensor de la posibilidad de entender la política "como discrepancia y acuerdo sin crispación". 

Puig, que ha dirigido sus primeras palabras de "ánimo y apoyo" a las "muchas personas" que "pasan por serias dificultades", las que no encuentran trabajo y les cuesta llegar a fin de mes y a quienes ha dicho que la Generalitat "trabaja para ayudarles", ha expresado que las "credenciales" de lo que mejor representa a la Comunitat son una "identidad valenciana integradora" y los "valores democráticos".

"Con esa fuerza compartida hemos recuperado el respeto en España y el respeto por nosotros mismos", ha recalcado el 'president', para quien tras "levantar la hipoteca reputacional, desterrar la corrupción y la crispación", ahora la sociedad valenciana es "espacio de honradez, diálogo y estabilidad". Como ejemplo, ha destacado la aprobación hace una semana en Les Corts de los Presupuestos "por cuarta vez en tiempo y forma" cuando "solo tres comunidades lo han hecho" y, además, "en un clima de entendimiento y fraternidad", en referencia inequívoca a Cataluña.

En esta línea, ha agradecido a todos los políticos "que hayamos conseguido ser un ejemplo de concordia desde el respeto a las diferencias" y ha enumerado logros de su gobierno como la eliminación de los copagos, la recuperación de la sanidad universal, financiación de los tratamientos para enfermos de hepatitis C o la gratuidad de los libros de texto. Ningún comentario, sin embargo, sobre el aumento de las listas de espera en el presente mandato.

Además, ha sostenido que en estos años la economía valenciana "ha despegado y creado más de 200.000 empleos, en un contexto de seguridad jurídica y concertación entre empresarios y sindicatos", un hecho que cree que se está alcanzando con "personalidad propia", crecimiento económico y justicia social". "Hemos recuperado el sentido de lo que significa la democracia", ha subrayado.

"Sin fantasias, estridencia y atajos"

No obstante, Puig mantiene que queda "mucho por hacer", por la falta de oportunidades que merecen "demasiados jóvenes" o por la "incertidumbre" en sectores como el citrícola o el automóvil". Ante estas incertidumbres, el jefe del Consell ha pedido no tener "dudas" porque el gobierno valenciano "estará donde tiene que estar, a su lado, independientemente de cualquier otra consideración".

Tanto en estas cuestiones como en otras que ha calificado de "irrenunciables" y que son el "cambio del modelo de financiación o las inversiones justas del Estado, por que fin hemos blindado en nuestro Estatut".

En este contexto, ha apuntado que a la Comunidad Valenciana se le presenta la "gran oportunidad" de convertirse en "una de las regiones innovadoras, prósperas y dinámicas de Europa", todo ello "sin fantasías, sin estridencias y sin atajos" y cree que alcanzar este objetivo "está en nuestras manos".

El 'president' ha propuesto renovar el contrato social valenciano, que tenga como meta "la creación de empleo, la igualdad de oportunidades y la democracia", aunque no es un "camino fácil".

Aquarius y el pesquero de Santa Pola

Para Puig, quien sostiene que la Navidad "es valenciana" porque ninguna autonomía tiene tantos productos asociados a estas fechas", lo que "más orgulloso" le hace sentir como valenciano es la solidaridad del territorio, de "gente anónima que no busca ningún beneficio personal", como en el caso de la llegada del Aquarius llegado al Puerto de Valencia en junio con 630 inmigrantes, o el del pesquero de Santa Pola Nuestra Madre de Loreto, que rescató también a migrantes cerca de las aguas de Libia.

"Son ejemplo del legado de nuestra gente de Valencia, Alicante y Castellón", ha hecho notar, y ha concluido con una cita del poeta Miguel Hernández, con la que pide mirar las cosas como son para ver lo conseguido hasta la fecha.

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