23 de marzo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Nadie puede poner en peligro el necesario cambio en Andalucía

 

 

 

Casi todo lo que se dice antes de un acuerdo de investidura o Gobierno forma parte del proceso de negociación y del espectáculo melodramático que, por distintas razones relativas al encarecimiento del precio del pacto y a los intereses de cada parte, tensan la cuerda pero nunca la rompen.

Y eso es lo que está ocurriendo en Andalucía, primero entre el PP y Cs; después entre Cs y Vox y, finalmente, entre el PP y Vox. Todos intentan hacer valer su peso pero nadie, salvo sorpresa mayúscula tendente al escándalo, hará peligrar el cambio reclamado por las urnas que llevará al popular Juanma Moreno a la presidencia tras cuatro décadas de socialismo caciquil.

Ni Cs ni Vox pueden ser maximalistas por tácticas que alimentan, siquiera remotamente, las opciones de perpetuar el régimen que todos pretenden enterrar

Lo hará en coalición con Juan Marín, futuro vicepresidente, y ambos con el respaldo directo o indirecto de Vox, en una fórmula que probablemente se tenga que repetir en el futuro en muchas otras plazas autonómicas y municipales de toda España para que el primero de todos ellos pueda gobernar.

Dos batallas a la vez

El desenlace previsible, pues, evidenciará que casi todo lo anterior formaba parte de las estrategias de cada formación y de su necesidad de fijar su imagen y actitud ante toda España, y no sólo en Andalucía, al objeto de empezar a librar con ello la segunda batalla electoral que viven todos los partidos: la primera es ante los ciudadanos, en las urnas; pero la otra es dentro de su espectro ideológico, que en este caso ocupa desde el centro hasta la derecha.

Pero nada de esto es más importante que el cambio en Andalucía, una Comunidad fantástica que necesita con urgencia darse una oportunidad. Y en ese sentido, ni Ciudadanos ni Vox pueden ser maximalistas por tácticas que alimentan, siquiera remotamente, las opciones de perpetuar el régimen que todos pretenden enterrar.

Todo lo que hagan alimentará a sus rivales políticos mucho más de lo que despistará, a sus respectivos seguidores, la capacidad de mantener sus acuerdos y ampliarlos

Para cambiar las cosas en Andalucía, algo que todos dicen pretender, la premisa indispensable es cambiar al Gobierno. Y después todo lo demás, mediante el pacto puntual o estructural y la acción parlamentaria, con una última precaución: todo lo que hagan en adelante, alimentará a sus rivales políticos mucho más de lo que despistará, a sus respectivos seguidores, la capacidad de mantener sus acuerdos y ampliarlos.

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