23 de abril de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Andalucía necesita enterrar el "peronismo rociero" de Susana Díaz

Andalucía tiene en su mano darse una oportunidad a sí misma y dársela al conjunto de España este domingo, con un cambio regenerador que acabe con el retraso de 36 años de régimen.

 

 

 

Los andaluces elegirán este domingo quién preside la Junta, gobernada durante 36 años por un mismo partido, el PSOE: es un caso casi único en Europa, especialmente sorprendente por el nefasto balance en la gestión después de tantos años.

Las cifras de paro, corrupción, renta per cápita o fracaso escolar son en Andalucía de las peores de todo el continente, y no solo de España, pese al inmenso potencial humano, económico, cultural o turístico que atesora una región que además simboliza como pocas una idea de España constitucional, abierta, acogedora y grata.

Andalucía tiene una oportunidad para sí misma, pero también para España. Superar el peronismo rociero que ahora encarna Susana Díaz es factible

Ese resultado es aún más sangrante si se coteja con el sobresaliente esfuerzo que, por casi cuatro décadas, han sostenido España y Europa por reequilibrar la brecha socioeconómica de Andalucía, resumida en un dato demoledor.

Sólo las instituciones europeas han depositado en manos de los distintos presidentes andaluces más de 100.000 millones de euros en este tiempo, una cifra espectacular a la que hay que sumarle la procedente de España: desde 2008, en plena crisis, ninguna otra comunidad ha recibido del Estado más dinero para inversiones.

Más paro y corrupción

No hay razón, pues, para que Andalucía tenga, a la vez, el peor paro juvenil de Europa y la mayor corrupción del continente, aunque sí existe una explicación: la transformación del PSOE en un aparato clientelar que ha convertido el poder en un elemento de captación de voluntades y no de progreso colectivo.

 

 

La Junta es en realidad un régimen que, a costa del erario público, tiene como principal objetivo perpetuar al PSOE en el poder, creando redes de intereses que, a cambio del voto, procuran dádivas a cientos de miles andaluces que se pierden con ello algo mucho mayor y mucho mejor.

Ese clientelismo feudal es parejo e inductor de la galopante corrupción y de la falta de transparencia allí instaladas, con un poder nepótico que trabaja antes para eternizarse que para transformar la sociedad que en realidad lo mantiene.

El potencial de Andalucía ha sido malversado durante 36 años por una política feudal que empobrece a una tierra formidable

Y por mucho que las encuestas recojan una dificultad para el cambio, hay que confiar en que éste sea posible cuando el sondeo pase de ser virtual a concretarse con el voto en una urna. La oportunidad es inmensa y tendría otro efecto beneficioso al margen del perentorio relevo de Susana Díaz: emitiría un mensaje nacional a Pedro Sánchez, aferrado a un Gobierno a la deriva y deudor de los peores apoyos.

Una oportunidad al cambio

Andalucía tiene una oportunidad para sí misma, pero también para el conjunto de España. Superar el miedo y la costumbre, dos ingredientes básicos del peronismo rociero que ahora encarna Susana Díaz, obrará el milagro, regenerará la democracia y lanzará un mensaje de autofirmación andaluza y española en tiempos de negación y ataque a los pilares de la Nación. Todo eso se juega este 2D.

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