Encuentros: Una Comunidad que cosecha éxitos pese a su individualismo crónico

ESdiarioCV inaugura una serie de encuentros con representantes de la sociedad civil valenciana con el fin de analizar, debatir y, sobre todo, proponer ideas para la Valencia del 2020.

¿Cómo nos ven a los valencianos en el resto de España? Esa fue la primera pregunta que Vicente Climent, periodista de esta casa, le hizo a Antonio Martín Beamount, director de ESdiario, en un desayuno con empresarios y miembros de la sociedad civil valenciana. A Beamount le sorprendió la pregunta porque, según dijo, sólo se la hacen en Valencia. Y al resto de invitados le sorprendió aún más la sorpresa del director: pero ¿cómo, así es que al resto de España no le importa lo que piensen de ellos? Pues parece ser que mucho menos que a los valencianos.

A partir de ahí se inició un debate que duró algo más de una hora. La conclusión fue que esta Comunidad funciona bien, y si no lo hace aún mejor es por causas endógenas: por esa patología crónica valenciana de desmerecer lo nuestro y de ser incapaces de unirnos para ponerlo en valor.

Para empezar Beamount desmontó la idea de que la corrupción todavía lastre la reputación de la Comunidad Valenciana. No es cierto porque, según dijo, no ha habido más corrupción aquí que en cualquier otra Comunidad. Begoña Clérigues, representante de Cámara de Comercio, puso en valor el trabajo de las empresas valencianas. Somos la tercera Comunidad exportadora. Tenemos un tejido empresarial muy internacionalizado que está aprovechando las ventajas de la globalización. Clérigues desmontó así otro tópico: el de que esta Comunidad quedó moribunda con la crisis del ladrillo.

Le siguió la intervención de Pau Pérez Rico, de El Corte Inglés, destacando el éxito que ha conseguido Valencia, en los últimos años, posicionándose como una ciudad que ha sabido atraer al turismo, con todo lo que ello reporta al comercio urbano.

Luego llegaron intervenciones algo más críticas: la de Carlos Mollá, especialista en deportes de motor, Juan Antonio Ramírez, director de orquesta, y Luis Sendra, decano del Colegio de Arquitectos de la Comunidad Valenciana. Los tres coincidieron en que esta Comunidad podría dar mucho más de sí, de no ser por esa actitud cainita, tan valenciana, que tiende a desprestigiar nuestros propios logros y nos arrastra a un individualismo que frena nuestro crecimiento como pueblo. Una crítica que no por manida es menos cierta. Nos empeñamos en desmerecer el éxito ajeno, en destruir lo que otros han hecho sólo para empañar su gloria.

Ginés Marco, de la Universidad Católica, puso el acento en esas infraestructuras que llevamos años reclamando y que nunca llegan. El tren de la costa, la conexión con Barcelona, el acceso norte a la ciudad… son deficiencias que no deberíamos tolerar que sigan olvidadas en los cajones de algún ministerio.

Por último, Armando Nieto, de la aseguradora Divina Pastora, gallego de nacimiento y valenciano de adopción, vino en cierto modo a coincidir con Martín Beamount: no somos tan distintos como nos creemos. En todo caso, en opinión de Nieto, lo que nos falta es cierta capacidad de planificación y mucha cultura financiera: no podemos querer hacerlo todo en cuatro días porque luego pasa lo que pasa, que nos quedamos sin dinero a mitad de camino.

El desayuno en el hotel SH Valencia Plaza concluyó a las once con ganas de más debate. Hubo que cortarlo y quedó patente la voluntad de la sociedad civil valenciana de encontrar más foros en los que discutir lo que nos pasa. Porque todos coinciden en que este territorio tiene un potencial enorme al que se le puede sacar más de lo mucho que ya se le saca. Bastaría con vertebrar, unir y escuchar más a la sociedad civil valenciana.

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