28 de enero de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Sánchez se delata y revela su primera cesión nada más ser designado candidato

El socialista no da fechas para la investidura ni se pone límite de tiempo, más allá de un vago "cuanto antes". La vía ERC es la única posible, la que supone jugar a la ruleta rusa.

Ya no hay marcha atrás para Pedro Sánchez, que se juega el todo o nada. Como era lo previsible, Felipe VI encomendó este miércoles al candidato socialista la formación de Gobierno una vez terminada su ronda de consultas con los partidos, aun sin tener todavía los apoyos suficientes.

"Los ciudadanos fueron claros en las urnas. Quieren que gobierne el PSOE. No hay otra alternativa parlamentaria", proclamó el presidente en funciones desde La Moncloa ya bien entrada la noche.

El lunes, Sánchez citará en el Congreso a Pablo Casado y a Inés Arrimadas por separado, y también tiene previsto contactar con todos los presidentes regionales y el de la FEMP. Incluido Quim Torra, que lleva dos meses reclamando al socialista un encuentro bilateral y hasta ahora había recibido siempre un no por respuesta.

Ése es el subterfugio que ha encontrado Sánchez para camuflar una reunión con Torra entre otras con el presidente de Castilla y León o el de Extremadura, por ejemplo; y ello un día después de que en el comunicado conjunto entre el PSOE y ERC ambos hablaran del "respeto y el reconocimiento institucional mutuo". El de la Generalitat y su presidente, se sobreentendía.

En paralelo, la portavoz del PSOE en la Cámara Baja, Adriana Lastra, se reunirá con todos los partidos. Aunque todo es atrezzo.

No hay fecha para el debate de investidura, pero en las apuestas el favorito es el mes de enero. Sánchez no quiso ponerse un horizonte, más allá de un protocolario "cuanto antes, pero no depende solo de nosotros". 

Tampoco su socio, Pablo Iglesias, quiso  ir tan lejos como hace dos semanas, cuando confió en tener un Gobierno para Navidad. Este miércoles, por contra, se limitó a mostrar su deseo y el de Unidas Podemos de que sea "pronto", sin especificar más. "El PSOE y Esquerra están poniendo mucho de su parte", añadió.

Él, Iglesias, también está arrimando el hombre. Y hasta los líderes de CCOO y UGT, pillados hace unos días visitando a Oriol Junqueras en la cárcel para interceder por Sánchez. Toda la izquierda remando en una dirección.

El socialista ha puesto su supervivencia política en manos de un partido tan imprevisible como ERC, al que desde La Moncloa agradeció su "actitud" en unas negociaciones que, según sostuvo, han de seguir siendo "discretas". Y no dio más explicaciones, únicamente señaló que el acuerdo "será público y estará dentro del marco constitucional".

Sánchez está convencido de que su juego de ruleta rusa saldrá bien, y así lo trasladan los suyos. Probablemente le va la vida en ello. 

"Si Sánchez fracasa debe dejar paso. Ha tenido cuatro oportunidades", le advirtió Pablo Casado desde el Congreso. Llegado el caso, auguró el presidente del PP, los barones regionales y provinciales del PSOE "se tendrán que retratar". 

Por enésima vez, el líder de la oposición reiteró que su voto y el de su partido será "no". Y propuso al socialista dos fórmulas alternativas para que ERC no tenga la llave de la gobernabilidad de este país: bien que Ciudadanos vote sí al Ejecutivo de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos; o bien que el sí venga de todas las formaciones regionalistas, con la abstención de Cs y de Navarra Suma (la coalición de UPN, el PP y Cs en la Comunidad Foral, que tiene dos diputados).

Para esta segunda fórmula ni siquiera dan los números. Y además Casado reconoció que no había hablado previamente de ella con sus socios de UPN, señales de que ni él mismo cree que Sánchez vaya a optar por un camino que no sea el de Lledoners, la cárcel donde Junqueras cumple condena por sedición y malversación. 

Quien más o quien menos, todos los portavoces que entre el martes y el miércoles desfilaron por la sala de prensa del Congreso después de ver al Rey mostraron su sensación, o convencimiento, de que la vía ERC es la única apuesta de Sánchez.   

Una con muchos riesgos, porque como afirmó el martes la diputada de Coalición Canaria, Ana Oramas, "no necesitamos una investidura, necesitamos estabilidad". Lo primero, para aprobar los Presupuestos, para lo que Casado se ofreció a Sánchez, como también para otros pactos de Estado. Distanciándose así de Santiago Abascal, que un rato antes había prometido una oposición "total y frontal" al Ejecutivo bicolor.

Aunque el PSOE traslada a Podemos y sus confluencias que las cosas van por buen camino, nadie quiere vender la piel del oso de ERC antes de cazarlo. Porque como afirmó Jaume Asens, de En Comú Podem: "El tiempo juega en nuestra contra". Tic, tac.

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