23 de mayo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La subida del SMI que plantea el PSOE perjudicará a los más débiles

El Banco de España avisa que subir el salario mínimo daña al empleo menos productivo y reclama medidas contra la temporalidad y la corta duración de los contratos.

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, alerta, en su primera comparecencia ante la Comisión de Economía del Congreso de los Diputados para presentar el informe anual de la institución, del “significativo” riesgo de pérdida de puestos de trabajo por la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) en trabajadores con un menor nivel de productividad.

Advierte sobre el impacto de esta medida en colectivos como el de los más jóvenes y de mayor edad con menor formación, con una tasa de paro “aún muy elevada”, del 25%.

El nivel del salario mínimo y sus incrementos anuales “deberían diseñarse teniendo en cuenta la productividad de los trabajadores afectados y su grado de empleabilidad si se quieren evitar efectos no deseados, en forma de pérdida de empleo y aumento de la desigualdad”, argumenta el gobernador del Banco de España

Aunque reconoce la disparidad de resultados al analizar los efectos de las últimas subidas del salario mínimo, Pablo Hernández de Cos precisa que “en general tiende a identificarse que el aumento del salario mínimo tiene un efecto negativo, aunque limitado, sobre el empleo agregado en la economía”.

Al mismo tiempo, pide que los futuros cambios en el mercado laboral aborden la reducción de la temporalidad y una rotación “excesiva” de los contratos. “La elevada parcialidad involuntaria y la corta duración de los contratos” afectan a la calidad del empleo, pero también a las mejoras en la productividad.

Destaca el “elevado ritmo de creación de empleo”, pero el gobernador del Banco de España insiste en que “el desempleo sigue siendo muy elevado, especialmente en determinados colectivos, como los trabajadores con menor formación, que presentan una tasa de paro que supera el 25%”.

Pide “impulsar una evaluación de las políticas activas” de empleo con el fin de “focalizar los recursos en aquellas acciones que sean más efectivas de cara a aumentar la empleabilidad”.

La tecnología, reto para la banca

Por otra parte, el gobernador del Banco de España insiste en su mensaje de que el mayor reto de futuro al que se enfrenta la banca española es el nuevo marco competitivo derivado de las nuevas tecnologías y del avance de la desintermediación financiera. Este escenario puede incrementar la competencia en algunos segmentos y cambiar la demanda y la forma de proveer servicios bancarios, lo que obligará a las entidades a reaccionar, con un aumento de costes a corto plazo.

“El hecho de que el actual grado de penetración de las nuevas tecnologías en España sea comparativamente reducido, junto con la existencia de una extensa red de oficinas bancarias, hace pensar que existe un amplio margen para el crecimiento de la banca digital y la obtención de ganancias de eficiencia, lo que supondría una oportunidad para la expansión del negocio de las instituciones bancarias españolas”, argumenta Pablo Hernández de Cos.

Además, la banca debe esforzarse en la reducción de los activos deteriorados por la crisis; en la recuperación de la rentabilidad,  “sin incurrir en una relajación excesiva de los criterios de admisión y selección en las operaciones crediticias”; y en la adaptación a un marco regulatorio más exigente, lo que implica requisitos más elevados de recursos propios y activos líquidos.

El gobernador del Banco de España recuerda que la revisión de Basilea III y los requisitos de MREL exigirán “nuevas adaptaciones por parte de las entidades”.

Las entidades financieras españolas debe situarse en “una posición de fortaleza suficiente” para contribuir al crecimiento económico y a la creación de empleo.

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