24 de julio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

En el PP de Casado sigue habiendo sitio para Rajoy, pero no para el marianismo

La Convención de los populares arranca con el expresidente en el centro de la escena, pero solo momentáneamente, puesto que en este medio año el partido ha girado a todo lo contrario.

En España, ya lo decía Alfredo Pérez Rubalcaba, enterramos muy bien. Y a pesar de que en este medio año Pablo Casado ha enterrado el PP de Mariano Rajoy, de Javier Arenas o de Juan Vicente Herrera, y ha vuelto a la senda de los principios frente al pragmatismo, quiso el líder de los populares que el viejo PP tuviera su cuota de protagonismo en esta primera jornada de la Convención. 

O, más que el viejo PP, la persona que mejor lo encarna: el "presidente Rajoy", como se dirigen a él todos en el partido. Que humildemente dio las gracias a Casado por la invitación y que ni siquiera tuvo un discurso, sino una conversación en el escenario con la presidenta del Congreso, su amiga Ana Pastor

"¿Cómo te va la vida?", preguntó ella. "Estoy estupendamente. La gente me trata muy bien. Y aquellos a los que no les gusto tienen el buen gusto de no contármelo", bromeó el expresidente entre las risas del público, sin haber perdido un ápice de su sorna gallega.  

Algunos de los que trabajaron con Rajoy en La Moncloa y en Génova van diciendo por ahí que ya no se sienten reflejados en este PP, que habla de refundarse y rearmarse despreciando -dicen estos- el trabajo del anterior equipo.

Todos estos, de hecho, ni siquiera estuvieron este viernes en Ifema. Salvo Soraya Sáenz de Santamaría, que llegó y se marchó sin decir palabra, y Rajoy, que optó por aceptar la invitación de Casado, él que desde el primer momento se prometió a sí mismo no hacer con Casado lo que José María Aznar hizo con él y siempre criticó.

Tampoco le iban a permitir lo contrario los nuevos moradores de Génova 13, ya lo avisó Teodoro García Egea desde el escenario, parafraseando a Manuel Fraga: "Ni tutelas, ni tutías". 

"Ha sabido irse con elegancia y con sus principios intactos", sostuvo Alberto Núñez Feijóo de Rajoy, que reivindicó a "los políticos que hacen política", como Arenas y el castellano y leonés Herrera, asumiendo un papel que le ha llegado más pronto de lo que esperaba: el del "decano" de los presidentes regionales del PP, como se definió. 

El ambiente de la Convención se ha impregnado irremediablemente del debate sobre Vox, la comidilla entre los populares. "Lo que se busca en el PP solo se puede encontrar en el PP. Lo que se espera del PP solo lo puede dar el PP", resumió el presidente gallego. Y el público aplaudió largamente en señal de aprobación. "No hay tres maneras de ser del PP, solo hay una", proclamó después el presidente del PP vasco, Alfonso Alonso.

"No son buenos el sectarismo ni los doctrinarios", advirtió Rajoy. Y también el candidato del PP europeo a la Comisión Europea, Manfred Weber, cargó contra los "populistas, nacionalistas, egoístas: quieren destruir el sueño de una Europa en la que todos somos amigos y estamos comprometidos". 

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