Bienvenido septiembre con los mismos problemas por afrontar

Esos problemas persisten, o se agravan, por mucho que los responsables de solucionarlos se han permitido olvidarlos hasta después . ¡Algo debe de tener el viento de Doñana!

Podría decirse que la temporada ha comenzado de nuevo, que los hábitos empiezan a convertirse en rutina, y que hemos de retomar aquello que dejamos por un tiempo, lo que nos gusta y  lo que no, lo que nos motiva y lo que nos ilusiona. Siento que vale la pena comenzar, y seguir, por mucho que hayan sido nubarrones con los que nos recibe la semana. Afortunadamente  el domingo tuvimos victoria, y “el sentiment” nos dá un nuevo impulso.

Es cierto que el verano contribuye a hacer un agradable paréntesis  en nuestras vidas, y también en nuestra mente. Pero la realidad  emerge con fuerza a poco que escuches, oigas o leas, y parece que no ha pasado el tiempo.

Los grandes problemas persisten, o se agravan, ellos no han podido irse de vacaciones, por mucho que los responsables de solucionarlos se han permitido olvidarlos hasta después . ¡Algo debe de tener el viento de Doñana!

El drama de las mujeres maltratadas sigue aumentando, especialmente en nuestra comunidad. La inmigración un gran problema sin resolver, continúa golpeando con más fuerza en nuestras costas. El Gobierno, en nuestro país, sigue siendo imposible, sumido, como lo dejamos, en intereses personales y de partidos, mientras nuestra economía se resiente cada vez más.

La Financiación Autonómica vuelve tras varias legislaturas a ser un tema pendiente, y sin capacidad ni interés por abordarlo. Excusa perfecta pues para los gobernantes de nuestra autonomía, antes las grandes deficiencias en servicios sociales, sanidad y educación. Vemos que comienza el curso con muchos barracones, mientras gastamos tiempo y recursos para ignorar el castellano en nuestras aulas.

Evidentemente, el otoño se plantea interesante para los encargados de pronosticar citas electorales o no, y seguramente los seguiremos. Pero la incertidumbre que envuelve toda nuestra vida es muy mala compañía para los ciudadanos, como lo es para nuestro país. La caída del mercado de trabajo, llama a las puertas del Estado, y éste sigue discutiendo el reparto de carteras, mientras valora los porcentajes de beneficio que les produce el transcurso del tiempo. ¡Y esto ni más ni menos que las opciones políticas que debían ser más sociales!

Ante esta realidad, algunos nos planteamos seguir viviendo de los coletazos del verano,  para no enterarnos de nada,  o adentrarnos en la bis atractiva que la realidad local nos proporciona en septiembre, lleno de fiestas populares,  que seguramente van a hacer más agradables y divertidos nuestros días y muy especialmente nuestras noches.  Poco a poco iré contando algunas.

 

 

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