Rus alborota la comisión Taula con un documento de 1984 para salpicar al PSPV

El prestigio y utilidad de las comisiones de investigación parlamentaria está bajo cero. Las sesiones se convierten en un pim, pam, pum,entre compareciente y diputados.

La comisión de investigación en Les Corts sobre el caso Taula -presunta financiación ilegal que afecta al PP- tuvo un giro inesperado con la declaración del ex presidente de la diputación de Valencia, Alfonso Rus, quien al final de su declaración sacó un documento bancario, nada menos que de noviembre de 1984, para tratar de salpicar al PSPV, y más concretamente al actual presidente de la Generalitat, Ximo Puig en supuestos pecados de juventud.

El imputado Alfonso Rus, que acudió a la comisión por tercera  vez acompañado de su abogado, sacó un papel, luego se supo que era un resguardo bancario de 3 millones de pesetas ( 18.000 euros) que tenía como beneficiaria a la empresa Promociones y Ediciones Culturales SA. Un ingreso o transferencia que al parecer la Diputación de Valencia, entonces gobernada por los socialistas,  realizó a una empresa relacionada con Puig, entonces jefe de Gabinete del presidente de la Generalitat.

Con la estrategia del ventilador, Rus provocó el alboroto entre los diputados socialistas en su intento de refrescar una parte de la historia del PSPV. La socialista Carmen Martínez entró al trapo e intervino para defender la honorabilidad de su partido.

La alargada sombra del ex presidente

En su comparecencia, el ex presidente provincial del PP ha asegurado que "nunca jamás" ha pedido "nada a nadie" ni para él ni para el partido porque "al PP en la provincia de Valencia no le ha hecho falta nunca ni un euro". "El partido ni pagaba agua, ni luz ni alquiler", "no había ninguna trama", ha insistido.

Rus, preguntado por su relación con Marcos Benavent, el autocalificado “yonqui del dinero”, ha explicado que Benavent no repitió en las listas del PP de Xàtiva “para oxigenar” pese a lo que luego lo fichó como gerente de Imelsa (empresa pública dependiente de Diputación) porque “es un crack, número 1, ni una deuda. Ahora en cambio (con el gobierno tripartito de izquierdas) es un desastre”. “La oposición le hacía la ola en Imelsa, todo aprobado”, “me ha engañado a mí y a todos los que estaban allí”.

Rus ha mostrado su desconcierto por el hecho de que “una persona que confiesa que ha robado no haya estado en el calabozo” y él sí. “Si no creyera en la Justicia me habría pegado un tiro”.

La intervención de Rus ha estado salpicada de algunas gotas de humor. Sirva de ejemplo una respuesta a una muy seria portavoz socialista Clara Tirado. La parlamentaria ha querido saber “cómo de alargada era la sombra de Rus”, y éste ha contestado que “1,59” (metros de estatura). O cuando se le ha preguntado si sigue poniendo la mano en el fuego por Francisco Camps, ha respondido que sí, y ha añadido a manera de apostilla que “y si me quemo, me pongo Nivea”.

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