29 de septiembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La chapuza con los niños como resumen de la pésima gestión global del Gobierno

Las desproprocionadas cifras de fallecidos de España en relación con el resto reflejan el desastre en la gestión española. Y el show con los menores lo resume con estrépito.

 

 

El Gobierno anunció en pocas horas, con dos ministros distintos, dos formulas distintas de empezar a la levantar el confinamiento a los niños. Primero salió la ministra Montero a limitarlo a hipermercados y entidades bancarias hasta los 12 años. Y horas después, el titular de Sanidad la corrigió para ampliar el permiso hasta los 14 años y a zonas abiertas.

Todo ello deja un aire a improvisación, presente desde el primer momento en una gestión caótica de una emergencia sanitaria que, siendo global, está teniendo un impacto muy desigual en función de la respuesta local: la de España es especialmente negativa, como demuestra un solo dato, revelado por ESdiario, simplemente concluyente.

Con la misma tasa de mortalidad española, ésa que el Gobierno considera normal en las reiteradas intervenciones públicas de Pedro Sánchez y de Salvador Illa, el mundo tendría 17 millones de víctimas mortales, cien veces más de las cifras reales.

 

Esa desproporción entre lo que podría pasar en el conjunto del planeta y lo que realmente pasa refleja, a la inversa, lo que sucede en España: con 445 víctimas mortales por cada millón de habitantes, multiplicamos por cuarenta las cifras de Grecia, por diez las de Alemania, por siete las de Portugal y superamos las de Italia.

 

 

Y no hay campaña de limitación de la libre expresión ni de propaganda sin réplica que pueda tapar esa demoledora evidencia: frente a los datos nunca sobreviven los bulos, por mucho que el mayor de ellos lleve sello oficial y se pretenda tapar coaccionando la crítica y calificándola precisamente de bulo.

Un Gobierno irresponsable

La insoportable chapuza cometida con los niños, tratados caprichosamente y al margen de criterios médicos, resume el desastre global: España es un país sin mascarillas, sin test, sin transparencia, sin funerales, sin luto nacional, sin preguntas incómodas, sin respiradores y sin explicaciones de por qué ha pasado todo esto con esta dimensión y por qué no le ha pasado a nadie más.

La prioridad es sin duda superar la crisis sanitaria. Pero hay que anotarse y aclarar, hasta las últimas consecuencias, la deplorable gestión de un Gobierno que no quiso atender las incontables advertencias internacionales, multiplicó los riesgos con su irresponsabilidad y ha generado unos estragos, en todos los órdenes, innecesarios e inaceptables que ahora quiere tapar con medias verdades o mentiras absolutas.

Comenta esta noticia