02 de abril de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El gesto que la cúpula militar pide al Rey y que La Moncloa trata de boicotear

El Rey, durante su discurso en la Pascua Militar de 2019.

El Rey, durante su discurso en la Pascua Militar de 2019.

El discurso de Felipe VI ante los más altos oficiales de las Fuerzas Armadas este lunes llega "encajonado" entre el debate de investidura de Sánchez. Y se va a escuchar con atención.



"El Rey tiene un papelón este lunes, pero el papelón aún mayor lo tiene la ministra...". Esta reflexión de un general del Ejército de Tierra ante la celebración de la Pascua Militar resume a la perfección la expectación que el mensaje que se vaya a escuchar en el Salón del Trono del Palacio Real este 6-E tan delicado, solo 24 horas después de que Pedro Sánchez no replicara a los insultos a Felipe VI vertidos or Bildu en su fallida investidura.

No en vano, por primera vez en la historia, esta celebración -el día más solemne de las Fuerzas Armadas- llega encajonada en un debate de investidura de un presidente del Gobierno. Y, por primera vez, un presidente llega a La Moncloa de la mano de los herederos políticos del Partido Comunista y gracias al plácet del independentismo catalán y vasco.

Las Fuerzas Armadas españolas de hoy son ejemplo internacional de modernidad y profesionalidad. Así que mentirá quien hable estos convulsos días de aquel tradicional ruido de sables. "Ni nos gusta la música, ni nos gusta la letra", reconoce no obstante el general antes citado, al resumir el sentir de la cúpula castrense ante los acuerdos -opacos- entre Sánchez y Junqueras.

No en vano, la Constitución convierte y consagra a Ejército como garante de la "indisolubre unidad de España". Algo que colisiona frontalmente con el derecho de autodeterminación y la consulta que Esquerra ha impuesto en sus negociaciones con el PSOE.

Aún calientes están las declaraciones del exjefe del Ejército de Tierra, Fulgencio Coll, (ahora alistado en Vox) aireando un posible delito de traición de Pedro Sánchez. De hecho, Margarita Robles salió de inmediato la pasada semana para desmentir que en las FAS haya inquietud por los socios del presidente.

 

La ministra de Defensa, Margarita Robles, en un discurso ante la cúpula militar en la Pascua del pasado año.

 

Pero sí es cierto, según varias fuentes consultadas por este diario, que hay una creciente exigencia entre los más altos oficiales de que el Rey haya un alegato "claro, inequívoco y contundente" sobre los límites que el nuevo Ejecutivo nunca podrá cruzar.

Considera la cúpula militar que Felipe VI no lo ha hecho en sus dos últimas intervenciones más solemnes: el discurso en la entrega de los premios Princesa de Asturias y el reciente mensaje de Nochebuena.

En la Pascua Militar del pasado año, Felipe VI aprovechó una efemérides - el 175 aniversario de la generalización de la bandera rojigualda por Isabel II- para recalcar que la enseña nacional está regulada por el artículo 4 de la Constitución, como símbolo del conjunto de la Nación y "signo de su soberanía e independencia, de su unidad e integridad".

 

Por su parte, la ministra de Defensa, Margarita Robles, hizo referencia a la Constitución, "marco de convivencia en el que todos tienen cabida, bajo la mayor garantía, que es el imperio de la ley"; y reclamó mantener a las FAS "alejadas de decisiones partidistas o coyunturales", ya que estas son las "principales garantes del ordenamiento constitucional".

Claro que el 6 de enero de 2019 Sánchez no había llegado tan lejos como ahora. Y que la supuesta tibieza del Monarca en los últimos meses causa algunos resquemores.

Y es que, como dice a ESdiario otro militar ya retirado, "a Felipe no le pasa como a su padre, que se entendía todo. Hasta cuando no hablaba".

 

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