21 de noviembre de 2017 | DIRECTOR ANTONIO MartÍN BEAUMONT

Ortega Cano, destrozado al conocer que se enfrenta a la gran tragedia de su vida

Ortega se enfrenta a un nuevo golpe

Ortega se enfrenta a un nuevo golpe

El diestro lo está pasando mal. Mira que le han sucedido cosas a lo largo de los años. Sin embargo, lo que ahora acontece es lo más duro para él. Ha perdido el apetito y no logra dormir.

José Ortega Cano está tocado y hundido. No puede más. Pensaba que José Fernando estaba a salvo de pisar la cárcel ya que la Justicia había entendido que ese no es lugar para alguien que necesita tratamiento para sus adicciones y problemas psicológicos. Sin embargo, la historia ha dado un giro al anular un juzgado de Sevilla el fallo que libraba al joven de estar en prisión.

El cambio de tercio se ha producido al volver José Fernando a reincidir en su comportamiento delictivo. Esto ya da una idea de la situación del joven, incapaz de frenar esos impulsos que han convertido su vida, y la de los suyos, en un auténtico infierno.

Ante la grave situación, el abogado contratado por Ortega Cano para llevar los temas de José Fernando ya ha recurrido. El escrito legal está acompañado de unos informes médicos a los que la revista Corazón TVE ha tenido acceso y cuyo resultado es un reportaje exclusivo firmado por Saúl Ortiz.

“En el citado documento se hace un repaso minucioso a sus diversas adiciones algunas confesas públicamente (cerveza, cannabis, cocaína) y se pone de manifiesto que José Fernando sufre, como él mismo confesó en televisión, una afectación psiquiátrica que, si bien no es la bipolaridad como él reconoció, sí se trata de un trastorno límite de la personalidad que le impide tener una compresión lógica sobre lo que ocurre a su alrededor, así como para dominar sus emociones: «Su afectividad es lábil, no tiene pleno control de sus sentimientos y puede reaccionar de forma anómala ante comentarios o experiencias. No manifiesta carga de ansiedad. Memoria conservada con distorsiones en recuerdos que impresionan de inexactos con mezcla de relaciones temporales que pueden contener fabulación »”, escribe el periodista.

Sin duda, un informe demoledor y que muestras muy a las claras la situación real. Por si lo anterior no fuera suficiente, los peritos que han evaluado a José Fernando advierten sobre su incapacidad para mantener relaciones afectivas consideradas sanas y responsables: “Se observa en él poca capacidad de reflexión y sugestionabilidad en la que otras personas, si actúan generándole confianza, pueden intervenir de manera eficaz sobre su voluntad, la cual se aprecia débil e inmadura.

Esta voluntad débil ofrece la posibilidad de que pueda ser inducido por la sugestión a cometer un delito, ser cómplice, obtener firmas para contratos, realizar un mal uso de su economía, etc”. En opinión de los expertos, está muy desaconsejado que José Fer mantenga relaciones sentimentales o sexuales dado que no saber distinguir entre lo positivo y negativo y eso pone en riesgo su integridad física y la de quienes le rodean.

Ante lo explicado, se comprende el desasosiego de José Ortega Cano. Quienes le conocen aseguran que se enfrenta a la mayor tragedia de su vida. Es mucho lo que lleva luchado para que su hijo salga a flote y este giro significaría otro descenso a los infiernos que el joven no parece capacitado para resistir.

El asunto le quita el sueño al diestro, que también ha perdido el apetito. Ha dado instrucciones a su letrado para que haga entender al juez lo grave de la situación y que tenga en cuenta la opinión del forense, que concluye con que José Fernando Ortega Mohedano debe ser incapacitado civilmente e ingresado en un centro de salud mental. Al respecto, el diestro y los suyos creen que lo mejor es que José Fernando continué como hasta ahora, tutelado por la Comunidad de Madrid e ingresado en el centro psiquiátrico de Ciempozuelos.

 

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