19 de marzo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El mensaje de Irene Montero e Iglesias que ha emocionado hasta en Zarzuela

Irene Montero y Pablo iglesias, en un cariñoso gesto en el Congreso.

Irene Montero y Pablo iglesias, en un cariñoso gesto en el Congreso.

La pareja se deshace en elogios a los "ángeles de la guarda" del Hospital Gregorio Marañon en un largo mensaje repleto de agradecimientos en estos dos meses tan difíciles.

Este lunes se cumplen dos meses del nacimiento de los mellizos prematuros de la pareja formada por Irene Montero y Pablo Iglesias, fecha elegida precisamente por el líder de Podemos para su reaparición -en una entrevista en Telecinco- en público.

Pero, también, para que ambos hayan difundo un emotivo comunicado en el que lanzan una larga lista de agradecimientos a las personas y profesionales médicos que han atendido a sus hijos en una situación tan complicada. Incluso, a los propios Reyes Felipe y Letizia.

En el mensaje, publicado en Facebook, Montero e Iglesias recuerdan que tras el nacimiento "se trataba primero de salir adelante y después de ir superando etapas de recuperación. Cada día les mirábamos y les repetíamos lo mismo: vamos hijos, vamos".

"Nos alegra que Leo y Manuel nunca recuerden los tubos o los electrodos que les acompañaron en la unidad de cuidados intensivos, que olviden los sonidos de los monitores que medían su ritmo cardiaco y su respiración. Nos gusta pensar que un día mirarán con extrañeza las fotos que les hicimos cuando eran tan pequeños. Pero hay cosas que les contaremos y de las que no queremos olvidarnos nunca", dicen emocionados.

"Hemos tenido la suerte -prosiguen-, como todos los padres y madres de niños prematuros del Hospital Gregorio Marañón, de que el doctor Manuel Sánchez Luna fuera su ángel de la guarda. Muchos saben que Manuel es una eminencia mundial en el cuidado de los pulmones prematuros, pero sólo las madres y padres de sus niños sabemos que, ante todo, es un hombre cariñoso y bueno. A ese hombre y a su equipo les queremos dar las gracias".

"Siempre recordaremos a la doctora Elena Zamora, que tras sus gafas redondas escondía una mirada a un tiempo irónica, sobria y dulce. A la doctora Ana Rodríguez, que nos regaló una y mil veces su voz y su alegría, además de los más precisos cuidados. A la doctora Concha Hernández, que nos acompañó desde la primera noche, discreta y cuidadosa, siempre con palabras y decisiones que abrazan. Al doctor Santiago Lizárraga, con su cariñosa firmeza, siempre atento. A la doctora Virginia Uzal, templada y discreta, que aún aparece por sorpresa para regalar un "cómo estáis", recalcan.

"También hemos tenido la suerte -añaden- de disfrutar de los cuidados de profesionales de la enfermería que desde que llegamos al hospital no nos dejaron ni un segundo solos. Las manos de Sagrario, de Cristina, de Ohiane (que les hablaba en euskera) de Julián, de Neus, de Alejandro, de Paula, de Carmen, de Marisa y de tantos otros que además de cuidar y alimentar a nuestros hijos, les mimaron".

Y explican Irene Montero y Pablo Iglesias: "Hemos estado con nuestros pequeños cada día, pero con nosotros estuvieron nuestras familias y nuestros amigos y compañeros que no han dejado de cuidarnos en ningún momento. Sin los abrazos de nuestra tribu todo habría sido mucho más difícil".

"Tampoco olvidaremos que algunas de las palabras más hermosas, algunos de los abrazos más sinceros, algunos de los consejos más provechosos, vinieron de nuestros adversarios políticos. Somos republicanos pero recordaremos que un rey y una reina llamaron para preguntar por nuestros hijos y que todos nuestros rivales preguntaron con frecuencia cómo estaban", revelan.

"Somos ateos pero explicaremos a nuestros hijos que nuestros amigos creyentes rezaron por ellos. Nos consta que la Virgen del Tránsito, Santa Rosa de Viterbo y Santa Maria Liberatrice fueron interpeladas (y nunca se sabe…) Hay pocos gestos de amor y amistad más hermosos. Enseñaremos a nuestros hijos que sean siempre respetuosos con el que piensa distinto porque la humanidad, la decencia y la amistad no son el patrimonio exclusivo de ninguna causa".

Y concluyen: "El nudo que tenemos en la garganta nos ha empujado a escribir para dar las gracias a quienes nos han ayudado a llegar hasta aquí. Esta nota es una forma de cerrar una etapa cuidando la cicatriz que deja para no olvidarla nunca, porque esta cicatriz está llena de amor por nuestros hijos. Vamos".

 

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