18 de noviembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Juanma Castaño, los hijos y el fútbol

Pablo Lolaso vuelve a los ruedos digitales para pulverizar literalmente a Juanma Castaño tras asegurar que los futbolistas no deben levantarse por la noche a cuidar de su hijos.



Sé que no os importa, pero yo me disculpo por mi larga ausencia de la escritura y la reflexión, ante el diario y ante los lectores (de los que ya solo quedará mi madre y el yerno del dueño del periódico). Sé también que no me habéis echado de menos. Pero yo sí lo he echado de menos. Echaba de menos tener un tema que me encendiera y pusiera a rugir mis falanges contra el teclado. Así que, para empezar, dos cosas: a vosotros, lo siento; a Juanma Castaño, gracias.

Gracias porque tu barrabasada de hace dos noches me hizo hervir la sangre. No me ofendió, aclaro, que ahora parece que todo ofende de ida vuelta. Y ofende la ofensa. Y nos ofenden los ofendititos. Pero que no me ofenda no significa que no me parezca una soberana gilipollez digna de alguien que ha soltado algo sin reflexionarlo demasiado. Y si fue dicho tras una larga y sesuda meditación, peor todavía.



Por contextualizar. Juanma Castaño, en resumidas cuentas, opina que los futbolistas no deberían levantarse por la noche a hacerse cargo de la hipotética atención que generen sus hijos. Su amalgama de defensores argumentan, como no podía ser de otro modo, y esto empieza a ser una excusa excesivamente manida, que el corte de audio que ha corrido como la pólvora por internet, es un extracto sacado de contexto que nada refleja la verdadera opinión del presentador. Falso. En un ejercicio de absoluta paciencia he tenido a bien escuchar el podcast de El Partidazo 02/10/18. No hay descontextualización. El tema surge por la reciente paternidad de Harry Kane y, a renglón seguido, el asturiano generaliza y extiende el tema al total de los futbolistas. Sin más.

La metedura de pata es terrible. Es este futbolcentrismo en el que parece que el mundo solo existe en torno a esa pelota cosida a base de hexágonos y a los protagonistas que la patean. El fútbol, dijo Valdano, al que me cuesta hasta mencionar de la tirria que le tengo, es la cosa más importante de las cosas menos importantes. Efectivamente, Jorge. Traduzco: el fútbol no es importante. Me importa un pimiento si los jugadores llegan con las ojeras metidas por dentro del pantalón o si dar dos biberones la noche anterior supone que no corran a por ese balón al que solo Raúl en sus últimos años corría cuando ya no hacía nada más que eso.

No es importante. Me trae sencillamente sin cuidado. "Es que conozco futbolistas que me han dicho que la peor época de su carrera ha sido cuando nació sus hijos", apostilló Castaño. ¿Y? ¿A quién cojones le importa eso? ¿En qué nos afectó? ¿Es que acaso el resto de trabajadores no se ven afectados cuando nacen sus hijos? ¿Es que acaso no se baja su rendimiento? Obviamente la respuesta es sí. ¿Y qué? ¿Dejamos de tener hijos? ¿O volvemos a las cavernas y dejamos a los chiquillos en la cueva mientras nosotros vamos a cazar mamuts?

 

Pero claro, ahora enumerar una retahíla de profesiones más importantes (ojo spoiler: todas) que el fútbol, a Castaño le parece, como así argumentó desde el minuto uno ante sus alucinados compañeros de tertulia, que eso es demagogia. Y, mira, sencillamente esta es una excusa que ya también cansa.

Al día siguiente, El Partidazo Podcast 03/10/18, Castaño cambió ligeramente el discurso y dijo que se refería a "deportistas de élite en general". Falso. Si te referías a eso haberlo dicho desde un inicio. Pero ni con esas, amigo. Porque no es lo mismo un deportista de élite con dos o tres momentos importantes a lo largo de un año: atletas, ciclistas o nadadoras, que un futbolista que tiene dos eventos a la semana que vosotros, los periodistas, trataréis con la mayor de las trascendencias. ¿Que nos referimos a un evento deportivo puntual y especialmente importante? Perfecto. Descansa, cariño, hoy me encargo yo. Pero es que se refirió al fútbol, primero, y al deporte de élite en general, en la segunda parte, que nunca es buena.

Un futbolista, con nanny 24/7, recursos económicos ilimitados y una jornada laboral de, a lo sumo, cuatro horas, tiene una posición privilegiada para ser el principal encargado de las labores de cuidado de los hijos



Los deportistas, sean de élite o no, no son héroes. Un cirujano o un profesor, tampoco. No nos volvamos locos. Nacemos, crecemos, nos reproducimos, morimos. Y así seguiremos. Y en cualquier caso, un futbolista, con nanny 24/7, recursos económicos casi ilimitados y una jornada laboral de, a lo sumo, cuatro horas, tiene una posición privilegiada para ser el principal encargado de las labores de cuidado de los hijos.

Y el que opine lo contrario, que es absolutamente libre, creeré, en mi libertad también individual, que ha perdido el norte. Yo prefiero quedarme (¡ah!, bendito baloncesto), con las palabras de Sarunas Jasikevicius a la pregunta impertinente de un periodista que le dijo que por qué había dado un día libre a un jugador suyo que había sido padre en plenas semifinales por el título: "Ser padre es la mejor experiencia del ser humano. ¿Piensas que el baloncesto es lo más importante? Cuando seas padre entenderás qué es lo más importante en la vida. Vienes y me hablas. Porque es lo mejor del mundo. Ni títulos, ni nada".

Comenta esta noticia
Update CMP