¿Por qué el Valencia no sabe ganar?

Batshuayi y Soler celebran el gol

Batshuayi y Soler celebran el gol

Young Boys 1 - Valencia CF 1. Ni con todo a favor. Ni siquiera el partido que más propicio parecía sirve para que los de Marcelino, tan carentes de fútbol como de carácter, logren el triunfo

3-0 había caído el Young Boys en sus dos anteriores compromisos de Champions. Un conjunto helvético que, para más inri, también venía de no poder vencer encajando, una vez más, tres dianas en su enfrentamiento ante el Zúrich enmarcado en la "potente" competición liguera de su país.

Pues bien, en la tarde del martes el cuadro de Berna ofreció la impresión de ser una escuadra distinta. Exactamente, aquella que el rival le permitió. La excusa del terreno de juego sintético valió para unos primeros minutos en los que, como en tantas ocasiones en lo que va de temporada - aún no hemos cubierto ni la quinta parte pese a lo larga que, para algunos, se está haciendo -, el cuadro de Mestalla era incapaz de tomarle el pulso al encuentro. 

A pesar de que los problemas más acuciantes no se hallan en la parcela defensiva, el modesto plan helvético de lanzar balonazos a su veterano y corpulento punta Hoarau daba sus frutos. Cualquier fórmula, por discreta que ésta sea, es complicada de controlar para unos jugadores cada vez más tensos y faltos de confianza como los valencianistas...

Sin embargo, fruto de un dominio che que acabaría resultando un espejismo, Batshuayi aprovechó un gran robo y posterior habilitación por parte de Carlos Soler para driblar al meta local Wolfli y colocar el 0-1; un marcador que debía de ayudar a que la superioridad de los de Marcelino se plasmara de forma cada vez más notoria sobre ese peculiar césped sintético, pero...

De todos modos, marcas del calibre de los 1.100 días sin marcar en Champions, o la particularidad de convertirse el punta belga en el primer jugador en llegar a la "astronómica" cifra de dos tantos en lo que va de campaña no son, ni mucho menos, propias de un club grande como el Valencia CF; el alcanzar los dos goles en un choque - de forma increíble aún no se ha conseguido - quedará para más adelante. O no.

Y es que, durante los segundos 45 minutos, ni ocasiones de cierto peligro para la meta suiza hubo. El hecho de disputar más de 35 minutos con la igualada en el marcador en esta reanudación supone, además, un bochornoso agravante. Efectivamente el Young Boys no estaba muerto y así lo demostró con su empate por la vía rápida una veces transcurridos 9 minutos del segundo acto; otro absurdo penalti de Parejo  - él sí alcanza los dos en Champions después del que ya cometiera frente a la Juve - transformado precisamente por el francés Hoarau sirvió como procedimiento para la igualada de un equipo con escasos recursos para encontrarla de otra manera. 

Lo que se cernía sobre la capital suiza, un calvario. El enésimo de la temporada. Neto se erigió como lo único destacable de la segunda mitad, de la primera tal vez se salven Soler y Batshuayi, desviando un remate de Sanogo ya en las postrimerías para que se estrellara en la madera. El Young Boys, dentro de sus enormes limitaciones, pudo ganar y lo buscó hasta el final. Su rival fue una caricatura, firmando, en líneas generales, una actuación intolerable.

 


Comenta esta noticia
Update CMP